Edgard Rodríguez C.
Cuando el camino se puso duro, Elvin Orozco se endureció más aún y se convirtió en uno de los pilares sobre los cuales Matagalpa edificó su título. Lanzando a base de poder y con el agregado de una curva devastadora, pero sobre todo con valentía, Orozco fue un factor clave.
• Ambos han militado en la tribu en campañas anteriores y han demostrado su utilidad. Esta vez se espera que vuelvan a ser muy eficientes.
[/doap_box]
Fue tan importante, que lo nombraron el Más Valioso de la Final, tras acumular un triunfo, un salvado y 20 ponches en 14 innings, con solo siete hits admitidos y dos limpias con 1.26 en efectividad.
¿Cuál fue la clave para ganar?
Yo diría que todo le hicimos capricho y nos dijimos, “hemos ganado tres juegos, la gente ya sueña con su título y no vamos a dejarlo ir por pura cobardía”. Así que, cueste lo que nos cueste, vamos a ir a ganar ese campeonato a Managua.
¿El Bóer los tenía asustados?
Sí hombre. Nos asustó. Para que lo vamos a negar. Pero en ningún momento, nos rendimos. Yo les decía a los muchachos, “muchos creen que vamos a venir a jugar acordados y si perdemos, les vamos a dar la razón, así que soquemos entonces”.
¿Y vos no estabas nervioso?
A todas las personas les da nervios, pero lo importante es hacer el trabajo bien, a pesar de los nervios. Ese día (el domingo) yo me sentía fuerte y además comprometido porque había pedido la bola y si fallaba iba a quedar como un farsante.
¿Vos pediste la bola?
Sí, yo la pedí. Y como en un momento escuché decir que el abridor estaba entre Berman y yo, la verdad es que me enojé porque pensé que no creían en mí, pero le insistí a Ramiro (Toruño) que a mí me tocaba y me dio la bola entonces.
¿En las dos salidas tu curva estuvo feroz?
Es verdad. Fíjese que todo lo que tiraba me estaba funcionando, pero especialmente la curva por encima del brazo. Y como yo todo lo lanzo así, a los bateadores les cuesta un poco adivinar con qué vengo.
Ver en la versión impresa las páginas: 12 B