Elízabeth Romero
• “Son los mismos femicidios que se dieron en 2011 no hay cambios, una a dos mujeres menos”.
• Eso dijo Luz Marina Torres, coordinadora enlace de la Red de Mujeres contra la Violencia, para quien los femicidios son la máxima expresión de violencia.
• Insiste en que a la par de la Ley 779, Contra la Violencia Hacia las Mujeres, debe asignarse presupuesto para que la misma pueda ser aplicada realmente.
• Torres es del criterio que es necesario ampliar los juzgados que atienden estos casos de violencia.
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Para hoy está prevista la audiencia inicial por el caso de violación contra una niña de 12 años, cometida por tres policías que custodiaban la residencia de la familia presidencial.
El coordinador jurídico del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Gonzalo Carrión, guarda expectativas por conocer la verdad plena sobre esta grave actuación de los uniformados.
“Porque la verdad no está toda dicha”, apuntó Carrión, quien confía en que se profundice en la investigación, tal como prometieron el miércoles las autoridades policiales.
El Cenidh destapó el caso veinte días después que los padres de la menor ultrajada denunciara, sin éxito, el hecho ante la Policía. El defensor de derechos humanos refirió que el sitio donde el padre de la niña denunció que ocurrió el hecho, dentro del perímetro de seguridad de la casa de la familia Ortega-Murillo, es “muy sensible” para la obtención de justicia en el caso.
Recordó que debido al excesivo control en el sector es difícil pensar que una patrulla policial ingresó con la niña y la bajó en el lugar, sin que las autoridades a cargo no repararan en ello. “
Hay mayores responsabilidades”, sostuvo Carrión.
Luz Marina Torres, coordinadora enlace de la Red de Mujeres contra la Violencia, coincidió con la directora del Centro de Prevención de la Violencia, Mónica Zalaquett, quien esta semana expresó que la violencia contra la mujer y violencia sexual es una pandemia nacional.
La Red impulsó ayer un conversatorio con periodistas de diferentes medios de comunicación y comunicadoras de ONG, a fin de sensibilizarlos sobre el problema. Ruth Matamoros dijo que “un tratamiento alarmista puede disminuir la confianza de otras víctimas en el apoyo que pueda recibir”.
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