Alerta de tsunami en Masachapa
Wilder Pérez R.
Mientras la mayoría de los habitantes de Nicaragua salían de sus edificios y suspendían sus labores por el temblor de magnitud 7.6 Richter que sacudió ayer a Costa Rica, con efectos en Centroamérica, los pobladores costeros pusieron el miedo al posible tsunami en segundo plano, sea para ayudar a evacuar o porque simplemente estaban esperando una última señal antes de huir.
En Masachapa los “veteranos” del tsunami de hace 20 años tomaron el liderazgo en las tareas de evacuación. “Nosotros ya pasamos por esto, no se lo deseo a nadie”, justificó María Félix López, quien casi perdió la vida en el maremoto de septiembre de 1992.
Pero no todo fue perfecto. El alcalde de San Rafael del Sur, Noel Cerda, se quejó porque algunos marineros y pescadores se negaron a evacuar las costas, a pesar de que casi 3,000 personas sí actuaron conforme lo establece el Sistema de Alerta Temprana (SAT).
“Aquí estamos por esto… si el mar se hubiera retirado no me encontrarías aquí”, dijo el pescador Álvaro Aguirre, con una cadena de oro pendiendo de sus dedos. A veces el mar devuelve objetos perdidos.
Sandra Pérez y Miguel Benítez, quienes vivieron el maremoto que mató a 112 personas, miraban el mar con confianza pero a la vez con respeto, recordando lo ocurrido hace exactamente veinte años y cinco días. Ambos coincidieron en que hay que seguir las recomendaciones para que el desastre no se repita.
En esa zona la gente ya está entrenada para evitar muertes por inundaciones del mar.
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Al consultar por qué no abandonaban la playa, los pescadores coincidían en que lo harían cuando el mar se retirara, cosa que nunca ocurrió, lo cual sirvió para que la alerta de tsunami emitida a las 8:49 a.m. se cancelara a las 11:03 a.m.
“A veces la gente reacciona hasta que ve una muestra física que representa el peligro”, expresó el teniente coronel Mario Rivas Pérez, jefe de la Defensa Civil de Managua.
En occidente la falla de una parte de las sirenas del SAT causó dudas entre la población, pues algunos creyeron que se trataba de un simulacro y se negaron a evacuar.
ACTIVIDADES SUSPENDIDAS
Tras el sismo las clases fueron suspendidas en todos los municipios del Pacífico de Nicaragua, para evitar posibles réplicas que hicieran colapsar alguna escuela. El azul y blanco de los uniformes escolares cubrió las calles antes de tiempo en León, Chinandega, Managua, Masaya, Granada, Carazo y Rivas.
La Asamblea Nacional también canceló su trabajo y hasta el Sistema Penitenciario reforzó la seguridad para permitir que los reos se concentraran en sitios seguros dentro de los penales.

La empresa privada e instituciones públicas continuaron trabajando con normalidad. Sin embargo, en la mayoría de edificios de Managua los ocupantes salieron hacia puntos despejados.
Las señales de telefonía fueron interrumpidas. La empresa Claro informó que sus servicios fueron restablecidos con rapidez.
A pesar de que el epicentro del terremoto fue localizado en Nicoya, antiguo territorio nicaragüense anexado a Costa Rica en 1850, el Centro de Tsunamis de Hawai, que vigila todos los eventos del Océano Pacífico, emitió una alerta de tsunami para el Caribe por 15 minutos.
En Managua el secretario municipal de la Alcaldía, Fidel Moreno, recorrió los viejos escombros de Managua y prometió trasladar a sus habitantes a casas nuevas.
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