México/EFE
El presidente Felipe Calderón manifestó ayer que deja un país con muchos avances, algunos históricos en materia de salud y educación, y reconoció que aún quedan muchas asignaturas pendientes, al hacer un balance de sus seis años de Gobierno.
En un largo discurso pronunciado en el Palacio Nacional, señaló que el reto más “desafiante” fue el embate con contundencia a las organizaciones criminales, dedicadas al narcotráfico, secuestro, extorsión y trata de personas, entre otros delitos, lo que impidió que “los delincuentes tomaran el control del Estado”, apuntó.
“Por muchos años, mientras el crimen se fortalecía, el Estado se debilitaba”, comentó Calderón, quien aseguró que gracias a su estrategia “integral” de seguridad se logró revertir esa tendencia sin recurrir al “Estado de excepción”.
Entre los logros, Calderón citó la reforma en materia de justicia penal, el fortalecimiento de las instituciones de seguridad y la creación de una procuraduría para la atención de las víctimas de la violencia.
Aunque según varios organismos civiles, entre ellos el Movimiento de Paz con Justicia y Dignidad encabezado por Sicilia, dicha institución “hace de la víctima un objetivo pasivo de atención asistencialista, en vez de reconocerlos como titulares de derechos”.
Calderón aseguró, además, que este fue el “sexenio de la infraestructura”, debido a inversiones realizadas en puertos, aeropuertos y ferrocarriles. Además, resaltó que durante su gestión se alcanzó el cien por ciento de restitución de las reservas petroleras.
México se está convirtiendo en una sociedad de clase media que se ha transformado en todos los órdenes y, a pesar de la crisis económica y alimentaria a nivel global, disminuyó la desigualdad y creció el número de personas que tienen satisfechas sus necesidades básicas.
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