WASHINGTON/AFP
La participación de las mujeres en el mercado laboral en América Latina aumentó un 15 por ciento entre 2000 y 2010, lo que contribuyó a combatir la extrema pobreza, incluso durante la crisis financiera que estalló en 2008, reveló un estudio del Banco Mundial (BM), divulgado ayer.
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“Decenas de miles de mujeres, principalmente de hogares de menores ingresos, se están incorporando en masa al mercado laboral, en busca de desempeñar algún tipo de actividad económica —creando su propio empleo—, para allegar ingresos al hogar”, explica el economista Adolfo Acevedo.
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En la última década los índices de pobreza extrema han caído a niveles récord en la región, y un tercio de ese descenso se debe a las mujeres con un sueldo, según el texto.
La diferencia con la aportación de los hombres, que contribuyeron en un 39 por ciento, se sigue estrechando, destacó el texto.
El resto de aportaciones se debe a las remesas y programas públicos de transferencias de dinero, añadió el informe titulado “El efecto del poder económico de las mujeres”.
DISCRIMINACIÓN ENTORPECE
La discriminación a la hora de acceder a puestos de trabajo y las diferencias salariales con los hombres dificultan ese progreso.
Además, el número de hogares en los que las mujeres representan la única aportación monetaria está aumentando de forma inquietante en la región (17 por ciento actualmente).
Esas familias en las que la madre es el único sustento tienen un tercio más de posibilidades de caer en la pobreza extrema que aquellas en las que el hombre está presente, advirtió documento del BM.
Los mejores resultados económicos y sociales ocurrieron en “aquellos hogares en que los ingresos provenían de hombres y mujeres al mismo tiempo”, explicó Louise Cord, una de las autoras del informe, al presentarlo en el centro de análisis Diálogo Interamericano.
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