Nectalí Mora Zeledón
Otoniel Olivas, técnico del Real Estelí, anoche jugó a no ser goleado por el Alajuela de Costa Rica. Con el marcador en contra 1-0, renunció al ataque en la segunda parte. Otra vez prefirió perder por la mínima, pero sin una propuesta ofensiva, atrevida. La Liga de Campeones de Concacaf para los equipos pequeños, como el Tren del Norte, se juega con valor.
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Gabriel Mirazo, volante de contención, entró al partido muy tarde. Olivas ya había tomado la decisión de regalar la iniciativa. El volante uruguayo en la primera mitad estuvo lento. No hizo las coberturas defensivas y dejó solo a Félix Rodríguez en la banda derecha contra Diego Calvo. La Liga identificó la debilidad y atacó. Calvo centró y Allen Guevara (41) abrió el marcador.
El Estelí también llegó. Samuel Wilson con la portería vacía no la supo definir. El juego estaba parejo. Pero el estratega de Estelí es conformista. Prefirió tener en su currículo que perdió decentemente ante el bicampeón de Costa Rica, que caer por un marcador abultado pero sin limitar la calidad técnica de sus jugadores más talentosos. De lo contrario Juan Barrera (63) hubiese jugado todo, o casi todo, el partido.
Olivas con el marcador en contra le dio entrada a Franklin López (contención) y sacó a Barrera que complicó a los zagueros de la Liga. El cambio condicionó al Estelí y benefició a los ticos. El Tren del Norte bajó la intensidad de juego, que hasta era momento fue de tú a tú.
El técnico de Estelí, con López pobló la media cancha. Tuvo temor que sus dirigidos se les acabaron las condiciones físicas. El volante de contención llegó a darle calma al juego, pero igual se perdió la media cancha y un jugador con explosividad, como Barrera.
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