Génesis Hernández Núñez
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En los asentamientos Carlos Núñez, de Managua, y Santa Julia, de El Crucero, los jóvenes voluntarios de la organización Techo Nicaragua llegaron a construir casas y se quedaron construyendo esperanzas.
“En estos dos lugares ya hemos construido en varias ocasiones y el seguimiento que los voluntarios le fueron dando, de forma natural o en relación a su compromiso, hizo surgir la necesidad de dar más”, dijo Laura Lacayo, subdirectora social de Techo Nicaragua.
Ese “dar más” se trata de la implementación de mesas de trabajo con los líderes de la comunidad, es decir, espacios de discusión y participación entre voluntarios y la comunidad, que en Santa Julia ha dado como resultado un proyecto para aplicar a un fondo de financiamiento para construir una carretera.
APUESTAN AL DESARROLLO COMUNITARIO
En Nicaragua hay un déficit habitacional de 900,000 viviendas y Techo ha construido 920, sin embargo, las casas que construyen los voluntarios “es una respuesta a la situación de urgencia de las comunidades, no cumple con los requisitos de una vivienda mínima y no reduce el déficit, porque lo que queremos es aportar a un proceso de desarrollo comunitario”, explicó Lacayo.
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