Este título puede sonar bastante raro, pero si nos ponemos a pensar existen personas que sacan mucho provecho a la pobreza. Para comenzar tenemos a los políticos que aprovechan a hacer clientelismo al regalar bagatelas a la población menos favorecida económicamente.
El ¿cómo lo hacen? ya lo conocemos. Si estás en el Gobierno implementas programas para regalar un chanchito, un par de gallinitas, biodigestores y similares. El secreto está en dárselo a gente que simpatice con tu partido y esto te puede generar, con una seguridad moderada, que tendrás el voto garantizado.
Cuentan que en los años de la dictadura somocista el voto lo compraban con nacatamales y algunos tragos de aguardiente, pero la crisis económica de nuestro tiempo ha llevado las cosas a tal punto que ya no es posible obtener un voto por ese precio, hoy en día el voto te puede costar entre 600 y 1,000 dólares por familia. El abanico de oportunidades se puede ampliar si otorgas becas universitarias, con un valor promedio de 100 a 150 dólares mensuales, con unos 2,000,000 de dólares al año puedes ganarte, de forma directa, entre uno 13,333 y 20,000 votos. Hay que tomar en cuenta que puedes ganarte el favor de los familiares del becado, lo que podría llevar a duplicar o triplicar esta cifra.
Pero ¿quiénes más sacan provecho a la pobreza? Desde tiempos coloniales se ha aprovechado la oligarquía, no solo en Nicaragua sino en Centroamérica, de la situación de pobreza de la mayoría de la población para ofrecer trabajo mal pagado. Luego vino el Estado hacienda y ahora en Nicaragua, desde tiempos del presidente Alemán, lo que se le llama la finca estatal y todo sigue igual, se pagan salarios de hambre que no ajustan para pagar la canasta básica, encima de esto nos llega el progreso y la globalización de la economía con las zonas francas, con todas sus ventajas y mayormente desventajas, como son la violación e irrespeto a los derechos humanos. Y bueno, también tenemos a las zonas francas modernas bajo la figura de los call center, a mi parecer centros de degradación de las personas, por cuanto aquí cae lo que los psicólogos llaman la basura humana en forma de quejas. Y estas personas terminan siendo abusadas por todos aquellos “clientes insatisfechos” que buscan, en la mayoría de los casos, una respuesta al mal servicio que brindan las empresas. ¿Quiénes le sacan provecho? Es lógico, los que están en la cúpula gobernante o los que quieren estar y los grupos económicos.
Me decía alguien que hasta la “burguesía de las pulperías” le saca provecho a la pobreza, por cuanto es donde ellos que el asalariado llega a hipotecar su salario y/o fuentes de ingreso, que de forma periódica deben entregar a su “amigo proveedor”.
Quizás ya es tiempo, como dice Alison en su libro: “Politizando la pobreza: hacia una economía solidaria del cuidado”, de que superemos la parálisis de pensamiento propositivo que nos amarra a unos cuantos malos planteamientos económicos y peores políticas y programas. En mi opinión, debemos hacer que el ser humano prevalezca por encima de la mercancía y del capital y que la política sirva para construir una economía orientada hacia la vida, que nos ayude a reorientar nuestro rumbo para hacer a un lado las ya históricas respuestas sociales a la exclusión y que comprenden: el escape a través de la migración, la aceptación de este orden social y la acción social de protesta y búsqueda violenta del cambio.
Concluyo con esta reflexión: ¿para qué eliminar la pobreza si es conveniente? Es como querer acabar con las guerras y el narcotráfico, hay gente poderosa que se beneficia de esos fenómenos sociales. El autor está Doctorando en Ciencias Sociales.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 A