Wilder Pérez R.
¿Quiere hacer desaparecer las casas de ripios de los asentamientos humanos espontáneos? Sencillo. Tome una cinta de tela negra, rodee con ella su cabeza a la altura de los ojos, haga un nudo atrás y ¡listo!… No funciona ¿verdad?
Por medio de un ejercicio como el de arriba, la organización Techo Nicaragua, conocida por el proyecto Un Techo Para mi País, pretende hacer conciencia entre los nicaragüenses para que se sumen a la campaña de la construcción voluntaria de viviendas para familias sin recursos económicos.
Con una serie de actividades que culminarán con la colecta nacional del 30 y 31 de agosto, la organización pretende continuar entregando casas decentes de madera en los asentamientos y comunidades pobres de Nicaragua.
De ahí la consigna principal del proyecto: “Ignorar no resuelve. El asentamiento existe”.
“Queremos hacer un llamado a la reflexión de la sociedad porque esta es una realidad”, expresó Ana Sabina Thomas, directora ejecutiva de Techo Nicaragua.
Según Thomas, la sociedad nicaragüense ya está “acostumbrada a la problemática que viven miles de familias del país”, pero esto no significa que no haya pobreza, sino que está quedando a un lado de las consideraciones de la gente.
Con esta campaña, Techo Nicaragua pretende reunir un millón de córdobas los días de la colecta, suficientes para construir treinta casas, según Thomas. El valor por cada una podría ser menor a los 1,400 dólares.
Estas viviendas son de madera curada y miden 18 metros cuadrados. Son construidas sobre tambos, de forma que puedan ser removidas cuando se necesite.
“Iniciativas como esta marcan la diferencia”, expresó José Ángel Cruvelier, gerente de mercadeo de Claro, que aportará la logística y dinero en efectivo para la campaña.
En tres años y medio Techo Nicaragua ha construido 920 viviendas en 37 comunidades, con apoyo de cuatro mil voluntarios.
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