José Garth Medina
Comerciantes y pobladores de Rosita, demandaron la presencia de más policías profesionales y especialmente de las fuerzas del Grupo de Intervención y Rescate (GIR) para poner el orden ante la presencia de grupos delincuenciales.
12 policías son profesionales y hay 16 voluntarios, por ello la población pide se incremente el número de oficiales profesionales.
160 policías profesionales y 169 voluntarios atienden más de 19 puestos en la zona rural del Triángulo Minero (Prinzapolka, Mulukukú, Rosita, Siuna y Bonanza).
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La muerte del comisionado Miguel Martínez, el domingo pasado, obligó a la Policía a reunirse con el Consejo de Convivencia y Seguridad Ciudadana de Rosita para informar sobre la situación y pedir apoyo para pagar policías voluntarios.
“No puede ser que la Policía Nacional esté pidiendo que le paguemos policías voluntarios, esa es una obligación del Estado de Nicaragua que debe garantizar la seguridad de la población y aquí les están ganando la batalla”, dijo una profesional que también habló bajo anonimato.
Algunos pobladores aseguran que en el barrio Sol de Libertad, los delincuentes asaltan a los que se atreven a ingresar por la noche.
Un comerciante que solicitó el anonimato dijo que los expendios de droga (15) están identificados por la Policía, pero ese producto se sigue vendiendo como si fuera legal.
En la reunión que sostuvo el segundo jefe de la Policía en la zona, comisionado Ernesto José Rekenes, con las autoridades y pobladores de Rosita, este habría manifestado que en la región se movilizan los jefes de grupos delincuenciales.
DELINCUENTES COMUNES
El jefe policial dijo en esa reunión, el lunes pasado, que este grupo se autollama Comando 3.80, pero son considerados por las autoridades como delincuentes, asaltantes, traficantes de tierra con antecedentes por homicidios, asesinatos y violaciones.
Rekenes dijo que en Rosita no hay grupos armados sino delincuentes comunes que se mueven con un grupo reducido de personas leales.
El tráfico de tierras, la invasión de propiedades de los territorios indígenas, junto a los expendios de droga son factores que inciden en la violencia en el Triángulo Minero.
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