Gloria Picón Duarte
Más allá de alcanzar la paz en los países centroamericanos, el sueño de Roberto Carpio Nicolle, uno de los ideólogos de los acuerdos de Esquipulas II, de 1987, fue el de lograr la integración para que los pueblos hermanos funcionaran como una sola nación, pero no ha sido posible, según él porque los políticos centroamericanos continúan actuando como “aldeanos”.
Carpio Nicolle es exvicepresidente de Guatemala y estuvo de visita en Nicaragua la semana pasada para celebrar el 25 aniversario de los Acuerdos de Esquipulas II. A propósito de la fecha, señaló que a pesar de que se han dado avances en temas de intercambio comercial, ha habido una involución en cuanto a lo que se logró hace 25 años.
Según el exvicepresidente, el primer logro de esos acuerdos históricos fue el hecho de que los cinco presidentes de la región se sentaran en un mismo lugar de Centroamérica, que entonces era muy difícil por los problemas de la época.
Carpio, quien se define como un centroamericanista de sangre, advierte que es necesaria una reforma al Sistema de Integración Centroamericana (SICA) por la debilidad política que existe actualmente, ya que cuando se toman decisiones en el SICA o en el Parlamento Centroamericano (Parlacen) no hay manera de que sean vinculantes, porque el sistema es de cooperación.
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“A mi parecer la integración debe ser política, económica y social, pero si no hay decisiones políticas integrales la integración no se va a producir”, dice Carpio Nicolle. Él agrega que la debilidad del sistema se puede ver cuando vemos los conflictos que hay, por ejemplo, entre Belice y Honduras, el conflicto eterno entre Nicaragua y Costa Rica, el problema en el Golfo de Fonseca, entre otros.
“ Ahí está la debilidad del sistema. Nosotros estamos cooperando en el sistema de integración, no hemos avanzado en el concepto de la creación de una supranacionalidad. Si solo cooperamos no hay nada que nos vincule”, explica Carpio. Según él, la integración europea sí ha funcionado porque ese sistema es vinculante para sus Estados miembros.
Carpio, quien fue el primer presidente del Parlacen, relató que cuando se creó el tratado de creación de ese Parlamento, se tuvo que hacer un protocolo para pasar de los acuerdos de consenso a los de mayoría, porque nunca se llegaba al consenso de los cinco países.
“El concepto del Parlamento es la estructura de una nación cuya función es legislar en lo que le corresponde, pero como la integración no se produce, las decisiones del Parlamento no son vinculantes, entonces el Parlamento cojea”, critica Carpio, quien insiste en que es necesaria una reforma en el sistema de integración para avanzar.
El exvicepresidente señala que se ha preguntado en varias ocasiones para qué un parlamento que no funciona. “O le damos lo que debe ser o tomamos otro camino, pero no puede haber un gallo-gallina como estamos ahora”.
En cuanto a los problemas actuales de democracia y gobernabilidad que existen en Nicaragua, los problemas de institucionalidad en El Salvador y el mismo golpe de Estado que hubo en Honduras, dice que si esos problemas continúan Centroamérica no puede avanzar.
“La única solución es que entendamos y que los presidentes de Centroamérica tengan la voluntad de pensar que el sistema centroamericano debe llegar a la supranacionalidad, con las competencias de cada uno bien delimitadas, por obligatoriedad como es con Europa. Por eso Europa no ha quebrado, porque tienen una consistencia obligatoria de supranacionalidad”, considera el exvicepresidente.
A criterio de Carpio, lo que ha sucedido es que “estamos somnolientos, hacemos luchas de aldeas”, pregonando integración, pero sin reintegrarnos, lamenta.
Agrega que tal y como está la situación él no cree que en un corto o mediano plazo se logre una integración verdadera, “porque eso significa que los presidentes deben entender que son necesarios los cambios, de lo contrario todo lo que se diga de integración es pura parafernalia”.
En cuanto a que si la creación del bloque del Alba ha entorpecido o no la integración, Carpio dijo no conocer mucho de la misma, pero cree que Centroamérica debe integrarse primero para luego abrirse más, de lo contrario los países que se integren por sí solos a otros bloques van a ser vistos como de segunda.
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