Mucho se ha debatido durante estos últimos días sobre la participación o no de la Alianza PLI en las elecciones municipales de este año 2012.
Me viene a la memoria el recuerdo de una película de Hollywood ( Stepmom ), cuyos protagonistas fueron principalmente Ed Harris, Julia Roberts, Susan Sarandon y Jena Malone, entre un elenco de otros jóvenes y talentosos artistas.
En una escena de la película, la hija mayor de Ed Harris y Susan Sarandon (Jena Malone) es ridiculizada por un joven enamorado de ella de la secundaria donde estudian. En el momento que la madrastra (Julia Roberts) llega a recogerla al colegio, la encuentra llorando. Luego de un agudo debate entre las dos, Julia Roberts le pregunta: “¿Que quieres hacer? ¿Quedarte allí sentada, llorando, como una niña? o ¿hacer algo?” y le repite: “¿Llorar o hacer algo? ¿Llorar o hacer algo?” La joven certeramente le contesta: “¡hacer algo!”.
Imaginemos pues que, a finales de los setentas y, durante los ochentas, como consecuencia de las censuras y destrucción de sus instalaciones y equipos por parte de los regímenes autoritarios y dictatoriales de la época, el Diario LA PRENSA y la Radio Corporación hubieran dicho, no hagamos nada, quedémonos llorando.
Hubiera sido probablemente la salida más rápida, menos dolorosa y traumática para los dueños de dichos medios. Pero al final, se impuso la razón y la conciencia responsable en lugar del hígado. Ambas direcciones de los respectivos medios, aún con la boca atada para poder hablar libremente, con las manos amarradas para poder escribir libremente, decidieron continuar dando la lucha, no entregarse a los regímenes despóticos del momento y, mantener, al menos a medio fuego, la luz de la esperanza, para poder, algún día, abrazar y gozar de la ansiada libertad secuestrada.
En esos años, no recuerdo haber escuchado a ningún sector civil o político, opositor a dichos gobiernos, decir que tanto LA PRENSA como la Radio Corporación eran cobardes, que le hacían el juego a los dictadores del momento y, menos tildarlos de colaboracionistas.
Simplemente estos medios tuvieron la firme decisión de no doblegarse y, continuar la lucha, aún dentro del marco limitado de las restricciones que la bota militar dictatorial les imponía.
Eso es lo que pasa hoy, con ciertas variables de elementos nuevos, pero en esencia, es lo mismo: Ir a las elecciones en las difíciles y amañadas condiciones actuales, con la firme disposición de defender el voto popular efectivamente o, quedarse en casa, llorando, sin hacer nada.
Yo no fui formado para quedarme llorando en casa sin hacer nada, fui formado para, hacer algo. Por eso, ante la coyuntura actual y teniendo memoria histórica, hoy estoy más que convencido que, no hacer nada, dejar el proceso electoral abandonado dizque por estar de entrada fraudulento, es solo convertirse en un cómplice más de Daniel Ortega y su dinástico gobierno.
El autor es diputado PLI.
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