Wilder Pérez R. y José Garth M.
Por unos instantes la tormenta tropical Ernesto se dirigió hacia Nicaragua la mañana de ayer. Justo en ese momento, el Gobierno se ocultó ante los medios de comunicación, tal como lo ha hecho en los últimos tres años, desde el impacto del huracán Ida, en 2009.
Ernesto se desvió hacia el sur, avanzó directamente hacia la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), y luego volvió a su ruta normal, rumbo al golfo de Honduras.
Su trayectoria pudo confirmarse en los datos de los servicios meteorológicos internacionales, especialmente los del Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos.
Bajo esa situación, la calma se mantuvo en la RAAN, aunque bajo tensión.
Pese a que los protocolos de seguridad recomiendan que el Gobierno central mantenga informada a la población de forma constante, la respuesta estatal hizo lo contrario.
El único dato nuevo ofrecido por el Gobierno fue el que dio la primera dama Rosario Murillo al mediodía, sobre las 1,500 personas evacuadas previamente en la RAAN. Lo hizo a través de un canal de televisión oficialista.
No se conoció si el dato incluía a 250 personas evacuadas del cabo Gracias a Dios hacia zonas más altas. La mayoría eran ancianos y niños.
Ayer se mantenían activados los Comités Municipales de Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (Comupred) en Sandy Bay, al norte de Bilwi, y cabo Gracias a Dios, en Waspam, según confirmó el teniente coronel Freddy Herrera, jefe de la Defensa Civil de la RAAN.
A pesar de las coordinaciones, 71 personas se resistieron a ser evacuadas de Cayos Miskitos, por lo que el Ejército patrulló la zona en busca de pescadores.
Ayer en la tarde, Ernesto fue ubicado a 215 kilómetros al noroeste del cabo Gracias a Dios. La tormenta tropical se encontraba en la misma zona que estuvo la tormenta tropical Gamma en 2005 y el huracán Alex en 2010.
Según el NHC, Ernesto se desplazaba a 19 kilómetros por hora sobre el mar Caribe.
En ese momento los vientos máximos sostenidos fueron medidos en cien kilómetros por hora, y el alcance de los mismos llegaba a los 205 kilómetros desde el ojo de la tormenta.
Aunque no se esperaba que Ernesto afectara de forma directa a Nicaragua, los servicios meteorológicos esperaban que se convirtiera en huracán entre hoy y mañana.
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