Marvin Pichardo Castillo

Apostar a las juventudes

Es sumamente importante que todos los actores sociales e institucionales directos (nivel ejecutivo y legislativo) e indirectos (ONG, medios de comunicación, gremio empresarial, iglesias, etc.) de la sociedad, consideremos a las juventudes como protagonistas del cambio y transformadores de sus realidades, reconociendo sus capacidades y su papel preponderante en el desarrollo socioeconómico e institucional del país, ergo, lo que debemos de hacer todos los nicaragüenses es apostar decididamente a las juventudes, quienes tienen la suficiente energía y capacidades para lograr las transformaciones que se necesitan efectuar para impulsar a nuestro país hacia la senda del crecimiento y desarrollo sostenible.

Una de las formas de apostar a las juventudes desde el ámbito académico es, verbigracia, educándolas, haciéndoles saber cuáles son sus derechos y los mecanismos para exigir su cumplimiento, los marcos regulatorios e institucionales que los respaldan, las entidades gubernamentales a cargo de su aplicación, etc. Es pertinente señalar que esta tarea meritoria la han venido haciendo algunas organizaciones académicas y de la sociedad civil.

En semanas anteriores el señor Erick Ramírez, dirigente “histórico” socialcristiano, en su artículo “Partidos jurásicos sin liderazgo joven”, publicado en este mismo espacio, señala acertadamente que el modelo jurásico al que están apegados los dirigentes políticos locales nada tienen que ver con las ciencias políticas contemporáneas propias de países civilizados y partidos democráticos, algo muy alejado de nuestra diabólica praxis jurídica. Empero, no estoy de acuerdo con lo señalado por el articulista en que capacitar a los jóvenes a través de diplomados, seminarios, etc., es plausible pero sin futuro y que significa un desperdicio de recursos y que con ello se está apostando a favor de nuestro statu quo político.

De manera tal que, así como piensa y/o percibe el señor Ramírez la problemática de las juventudes, existen sectores que la perciben de la misma manera, a como lo señala el Informe Nacional de Desarrollo Humano (INDH 2011): “Existe un sector que no visualiza salidas inmediatas y desde su fatalismo piensa que el escenario para adolescentes y jóvenes en el futuro será de mayores carencias”. Por ende, con el presente artículo, el autor lo que pretende es concienciar y sensibilizar a usted amigo lector de no ubicarnos en el lado del sector antes señalado, más bien, siguiendo lo indicado por el INDH debemos adherirnos a la posición de los sectores que consideran a las juventudes como protagonistas, reconocen el potencial de adolescentes y jóvenes y su papel en el desarrollo de la sociedad.

Por tanto, en la medida que las diferentes organizaciones académicas y de la sociedad civil eduquen más y mejor a las juventudes mediante procesos de formación educativa, en esa misma medida estas van a ir adquiriendo conocimientos sólidos de los distintos marcos regulatorios e institucionales, como sus derechos y los mecanismos para exigir su cumplimiento, por consiguiente, se van a ir empoderando de manera gradual como actores y protagonistas en la toma de decisiones del país. Recordemos que una población más educada conoce mejor sus derechos y los reclama de forma argumentada. ¡Así que ánimo, a apostar decididamente a las juventudes para lograr efectuar los cambios y transformaciones que se necesitan realizar para mejorar las condiciones socioeconómicas, políticas e institucionales que demanda nuestra población!

El autor es máster en políticas públicas. Universidad de chile.

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