1. La dama de los bosques    

Poemas de Jorge Eduardo Argüello

Nos reunimos en un campo de azaleas

algo extraño en la foresta.

Traías el olor a sándalo en tu cuerpo.

Tus pies parecían de ébano.

Había algo curioso en tu ser:

tus pupilas tenían el color de las júnceas.

Habías estado en todas partes:

en los jardines colgantes,

en las flores con casas.

Conocías las fuentes de agua amarillenta.

Miles de árboles te habían tragado

con el propósito de dormir en ellos.

Tu rostro detenía los ríos con espejos.

Los animales presentaban sé a sus crías.

Luego fuiste diseñadora de lanzas de acero

que cruzaban el espacio

hasta clavarse en un sol y derretirlo.

Viviste en un globo redondo también de acero

cargando la esfera de la fortuna en tus manos.

Descubriste el naipe de madera azul,

hallaste la seda verde. . .

En fin, objetos curiosos desafiando la gravedad.

Ahora cada cinco años  tristemente de veo.

Dime, ¿qué deseas?

¿Mariposas cazadas y puestas en bandejas?

¿Convertir para siempre el agua en oro?

¿Llevarte cien lenguas de león?

Será mejor que hablen las obsidianas en sus valles.

Mujer de los caminos de fuentes y de ríos

¡dejá todo eso!Vente conmigo a la orilla del mar.

Ayúdame a quitar tu magia.

¿Qué encuentras en los árboles y en los minerales

que sea diferente?

¿Acaso no te he buscado?

Pregúntale a las orquídeas y tulipanes

a los habitantes de las frutas.

He recorrido campos enteros con tu nombre

ahora, ¡quédate conmigo!

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2.

En una isla de lagos circulares

está un cofre vacío y perfumando.

De noche se ilumina

se abre. . .

Aparecen desde el fondo dos manos.

Una de ellas sostiene un libro

antiguo forrado de coral

cuyas páginas son leídas continuamente

sin llegar al final.

Es que las manos elaboraron el cofre

el libro y al lector.        

3.

El silencio de un bosque es sagrado.

Hasta una piedra pide permiso para moverse.

El agua se desliza como un metal derretido.

Las nubes rascan las cumbres

como cuando un cuerpo es sobado.

Un árbol viejo al morir

se desmorona como fabricado de azúcar.

La vejez tiene utilidad y la luz

es el único disturbio que no habla

por eso es aceptada.

Un ave grande y milenaria

cuida del bosque

Vuela tal hoja

tiene cuernos de cabro y patas de gallo

es azul. . . azul y tan azul

que desaparece en el cielo.

¡Ay, de quién penetre en la foresta!

¡Que es lo más sagrado del planeta!

Y de todo lo creado.

Tan así que los pájaros vuelan en silencio

cuando penetran a tomar agua

en la fuente rosada.

Nadie la conoce.

Se sabe de un poeta

que la vio proyectada

en el ojo de un ave muerta.

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