Tanques del gobierno sirio respaldados por helicópteros artillados ingresaron a Alepo el sábado en una ofensiva del régimen para recuperar el control de la ciudad más grande del país, una semana después de que los rebeldes tomaron varios vecindarios.
La crucial batalla por Alepo, un centro de comercio en el país, ha suscitado el temor entre los activistas y la comunidad internacional de que podría avecinarse una nueva matanza en el país. Incluso Rusia, aliada de Siria, también se mostró preocupada y dijo que sobre Alepo se cierne una “tragedia”.
PIDEN AYUDA PARA REBELDES
El jefe de la oposición siria en el exilio pidió a los países “hermanos” y “amigos” que armen a los rebeldes y subrayó que el presidente Bashar al Asad debería ser juzgado por “las matanzas” de sirios.
“Esperamos de los hermanos y amigos un apoyo al Ejército Sirio de Liberación (ESL). Queremos armas que nos permitan detener los blindados y aviones de combate” del ejército regular, declaró Abdel Baset Sayda, presidente del Consejo Nacional Sirio (CNS), principal grupo opositor.
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