Josué Bravo
Corresponsal/Costa Rica
Costa Rica celebra hoy un aniversario más de la anexión del Partido de Nicoya, un territorio que hoy es la mayor parte de la provincia fronteriza de Guanacaste; en medio folclore y pequeñas protestas hacia la mandataria Laura Chinchilla por algunos proyectos incumplidos.
Fue hace 188 años, el 25 de julio de 1824, mientras Nicaragua estaba sumida en una guerra civil, que los habitantes de las tierras ubicadas entre el río La Flor y el Gran Lago de Nicaragua al noroeste y al sur de Costa Rica, amparados en el Partido de Nicoya; se anexaron a este país.
En cada celebración de aniversario, el mandatario de turno visita Guanacaste para inaugurar obras o realizar más promesas, en medio del ambiente festivo que caracteriza a esta zona por su cultura, muy parecida a la nicaragüense, donde el son de marimbas, bailes típicos, coplas o retahílas, corridas de toro, la tortilla de comal, el gallo pinto, la ganadería y agricultura son parte de las tradiciones.
Guanacaste también es el corazón del turismo costarricense y quizá la provincia más desigual del país donde abunda la pobreza.
La mandataria Chinchilla inició su recorrido por la provincia desde lunes, donde ha inaugurado obras de desarrollo, incluyendo el remodelado puesto fronterizo de Peñas Blancas, la entrada principal de cientos de miles de nicaragüenses que llegan a Costa Rica a aportar al desarrollo con su trabajo; el punto de salida de 1,500 millones de dólares en exportaciones y 842 millones de dólares en importaciones desde Nicaragua y Centroamérica.
Este año Chinchilla y su gabinete celebraron la anexión en el parque de Nicoya, una de las ciudades de la provincia firmando decretos, en medio de leves protestas de algunos pobladores.
Pero aquí solo fue un acto cívico y no Consejo de Gobierno como ha sido todos los años, ante la negativa de la municipalidad local. La sesión del Consejo de Gobierno fue ayer martes en el Cantón de Santa Cruz, uno de los municipios anexados.