Por: Elízabeth Romero
Asimple vista, Sandy Bay es un destino turístico paradisíaco. Los estilos arquitectónicos tradicionales —casas en zancos y de madera— con que son construidas las viviendas en el Atlántico han sido mejorados por muchos de los lugareños, donde vistosas casas con colores claros resaltan a la vista de los visitantes.
Muchas de las viviendas contrastan también con las rústicas casas del comunitario común y corriente, sobre todo porque han empezado a florecer las grandes construcciones de concreto pese a que para llegar a esas comunidades el acceso único es el mar y están distantes de Puerto Cabezas hora y media en lanchas con motor fuera de borda.
Hasta hace apenas un año que las comunidades de Sandy Bay han empezado a comunicarse desde teléfonos celulares. A lo interno la forma de movilización para las familias pudientes son las motocicletas, a lo mejor porque por vías principales lo que existen son una especie de andenes de concreto, al igual que largos puentes peatonales que comunican una comunidad con otra.
Mientras la ubicación que tienen en el litoral norte ha convertido a esas comunidades en un sitio atractivo para el paso de los narcotraficantes internacionales.

Los comunitarios sostienen que sobreviven de la pesca de langosta y peces que se encuentran en especial en los Cayos Miskitos.
A la par el Estado debe frenar con mayor fuerza la ruta por donde operan los narcos internacionales, para que las comunidades vivan en paz y tranquilidad, pues así los comunitarios no podrán encontrar droga.
Michel propone que el gobierno del presidente inconstitucional Daniel Ortega debe promover la inversión para esas comunidades, donde pese a poseer las tierras, carecen de recursos económicos para trabajarlas.
Esto porque actualmente el principal ingreso es la pesca de langosta y la ley que aprobaron de reconversión de buceo indica que la actividad debe concluir este año, pero no hay otras alternativas.
La suspensión de esta actividad puede crear más delincuencia, más problema social, advirtió Michel.
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Sin embargo, después que las fuerzas regulares realizaron un operativo en mayo pasado, es un rumor a voces que desde esas comunidades hay grupos que apoyan a los traficantes internacionales porque el pago por el servicio prestado les deja importantes ganancias.
A su vez, muchas veces el hallazgo de grandes sumas de dinero en dólares nadando en el mar, no es ninguna utopía para los pescadores de esa zona que de la noche a la mañana se vuelven adinerados. Esto gracias a los narcotraficantes que cuando son perseguidos en aguas internacionales por los guardacostas de la marina estadounidense no solo buscan refugio en aguas nacionales, sino que descargan la droga y grandes sumas de dinero.
Sin embargo, el concejal regional por esa zona, Alberto Brook, refiere que muchas veces los comunitarios están estigmatizados. Y mencionó como ejemplo el caso de una familia en Bismuna, donde los ingresos son sospechosos, provienen de familiares en Estados Unidos y poseían casas de concreto desde hace mucho tiempo.
Según Brook, el problema radica en que no hay una comisión regional sobre crimen organizado como existe en Managua y los afectados, que él llama “víctimas”, no tienen dónde acudir.
El consejero regional por Yatama, Felipe Michel, explicó que lo que se conoce es que los narcos al verse perseguidos por la Fuerza Naval tiran la droga al mar “y como la gente de las comunidades salen a ‘chinchorrear’ a la playa, la encuentran”.
Michel dijo que los comunitarios “saben que es delito, es delito pero a la vez es dinero, el desempleo, la pobreza que vive la gente, los narcotraficantes lo aprovechan”.
TEMA ES TABÚ

Tras el operativo fuerte que realizaron fuerzas de la Policía y del Ejército en esa zona, el pasado 23 de mayo, donde allanaron varias viviendas, el tema es tabú para los comunitarios del lugar. Varios de los jefes y ancianos de las comunidades se reunieron en una de las casas de los líderes en Ninayaris, pero solo quisieron referirse al tema de Janette Salomon. Los jefes comunitarios respaldan la demanda de Salomon a la Policía Nacional de que le permita ingresar a su casa, que luego de ser allanada en busca del padre de sus hijos, Leonardo Moody, esa institución instaló una delegación policial.
A través de un intérprete, Salomon alega en miskito que en su casa no encontraron droga y que lleva más de tres años de estar separada de Moody, quien es señalado de ser uno de los líderes de una red narco que opera desde río San Juan hasta Cabo Viejo o Cabo Gracias a Dios de Nicaragua.
El jefe de Relaciones Públicas de la Policía, comisionado mayor Fernando Borge, no precisó sobre este caso y ofreció ampliar posteriormente sobre este hecho.
Una persona que dijo ser el síndico en una de las comunidades, pero que rehusó identificarse, señaló que el hecho de que la casa esté en manos de oficiales “la cosa no está calmada”. Y planteó que las autoridades busquen a Moody, pero no quiten la casa a Salomon. Además reclamaron que según sus costumbres, las tierras pertenecen a la comunidad.

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