Carla Torres Solórzano
- 800 niños nacen cada año en Nicaragua con problemas cardíacos y de estos un 40 por ciento necesita una cirugía. Según las estadísticas del Programa Corazón Abierto.
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De igual forma manifestó que actualmente este tipo de cirugía para los niños pobres de Nicaragua, cuyos padres no cotizan seguro social, solamente la realiza el Programa a Corazón Abierto, así como las brigadas internacionales que visitan el Hospital Manuel de Jesús Rivera La Mascota. Gerardo Mejía, director de dicho hospital manifestó que anualmente se atienden 1,500 niños con problemas cardíacos.
Por ahora el Hospital La Mascota cuenta con muy pocos médicos con esta especialidad, sin embargo las autoridades tienen previsto aumentar la fuerza laboral con la inauguración del Centro de Cardiología Infantil en los próximos meses.
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A los quince días de haber dado a luz Fátima Toval observó que algo raro le ocurría a su recién nacido. Su piel se estaba poniendo morada. Tenía soplo en el corazón.
El niño Marco Aurelio Calero Toval fue atendido hasta sus dos años en el Hospital Infantil Manuel de Jesús Rivera La Mascota. Sin embargo, la madre asegura que pasó de cita en cita y los médicos nunca le hablaron de cirugía.
“La cardióloga decía que había que esperar para ver si se le cerraba la abertura de su corazón, mientras el niño se iba agravando. La mayor parte del tiempo estaba hospitalizado con neumonía”, expresó Toval.
La atención cardíaca es débil. Por ejemplo, el sistema público del país no realiza estas cirugías porque no tiene especialistas en la materia. El Seguro Social, que podría facilitar las intervenciones a los hijos de los asegurados, no las promueve porque son caras y las brigadas médicas llegan al país dos veces al año.
El costo de una intervención cardíaca ronda los 20,000 dólares.
En el país la Fundación Corazón Abierto opera gratuitamente a dos niños por semana, según sus reportes.
De esa forma es que Marco Aurelio fue intervenido, recordó su mamá.
“Ahora a sus tres años es una nueva criatura”, afirma su mamá. “Ya no se cansa al jugar, puede correr y saltar. Además logró aumentar de peso”, dijo.
Lo mismo ocurrió con Guadalupe Cristina Montiel Rosales, de dos años. Tenía soplo en el corazón y fue intervenida quirúrgicamente gracias a la fundación.
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