Editorial: La crítica comunista a la crisis capitalista
Militantes comunistas e izquierdistas radicales de América Latina y otras partes del mundo, han venido a Nicaragua para discutir sobre la crisis del capitalismo y la construcción del “mundo mejor” que, según ellos, lo va a sustituir.
Esta asamblea comunista internacional es parte de las celebraciones gubernamentales por el 33 aniversario de la revolución sandinista de 1979, cuyo resultado principal y más notorio fue que convirtió en ricos propietarios, poderosos magnates y codiciosos empresarios capitalistas, a la mayor parte de los antiguos líderes revolucionarios que supuestamente iban a construir en Nicaragua una nueva sociedad, socialista, sin explotados ni explotadores.
Pero de la crisis del capitalismo y las predicciones sobre su desaparición catastrófica, se viene hablando desde cuando Carlos Marx elaboró y dio a conocer su doctrina que denominó el “comunismo científico”, a mediados del siglo XIX, la cual explicó en sus famosas obras El Manifiesto comunista, El Capital, Crítica del Programa de Gota y otras del mismo estilo y contenido.
La crítica de la crisis del capitalismo y la doctrina de su extinción, según la profecía marxista, fue relanzada en 1916 por el teórico comunista ruso Vladimir Lenin, con su libro El imperialismo , fase última del capitalismo . Además Lenin organizó y encabezó un golpe de Estado triunfante, tomó el poder en Rusia al frente del partido comunista bolchevique, abolió por decreto el capitalismo que medianamente se había desarrollado en ese inmenso país y empezó a construir el nuevo orden comunista, el cual supuestamente dominaría en todo el mundo después de pasar por un breve período de transición llamado “dictadura del proletariado”.
Pero el capitalismo no desapareció y más bien siguió fortaleciéndose, no obstante y por medio de sus crisis periódicas que son parte de su naturaleza y le sirven como mecanismo de depuración, renovación y recuperación. El capitalismo continuó expandiéndose en el mundo e incluso fue restaurado en aquellos países que tuvieron la desgraciada ocurrencia de experimentar la utopía del sistema comunista, la cual sí que fracasó y terminó por derrumbarse estrepitosamente después de causar grandes mortandades por las hambrunas y la represión.
Inclusive, los pocos países que oficialmente siguen siendo comunistas —pero solo políticamente porque son dictaduras totalitarias— se han convertido de hecho en sociedades capitalistas. Tales son los casos de la República Popular China, la República Socialista de Vietnam y hasta en la arrogante y pretendidamente irreductible Cuba comunista, el dictador Raúl Castro ha impuesto reformas típicamente capitalistas —insuficientes, pequeñas y deformes pero capitalistas al fin—, en un desesperado afán de prolongar la agonía del régimen comunista.
En lo que respecta a la Nicaragua “socialista” de Daniel Ortega, aquí la economía está funcionando básicamente bien precisamente porque es capitalista y el Gobierno cumple de manera obediente y disciplinada las recetas neoliberales del Fondo Monetario Internacional.
Estas contradicciones son las que deberían estudiar los devotos del comunismo, algunos de ellos sinceros despistados, que han venido a Nicaragua para disfrutar a lo grande el 33 aniversario de la revolución sandinista.
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