El obispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua, monseñor Silvio José Báez, dijo en declaraciones que brindó a LA PRENSA y fueron publicadas el viernes 13 de julio corriente, que no ve “condiciones apropiadas, óptimas, de una democracia en la que el mecanismo de las elecciones, propias de una democracia representativa, se realice”.
Explicó monseñor Silvio Báez que los obispos de la Iglesia católica van a “dejar a la conciencia y a la libertad de cada ciudadano que tome su decisión. En el fondo la conciencia de cada uno es la que decidirá en el último término las acciones justas e injustas y en aspectos como este, donde es muy difícil decidir, la Iglesia no tiene soluciones técnicas, la Iglesia tiene iluminación ética, tiene el evangelio como inspiración, en una situación como esta, la situación tiene que ser política. Entonces, que cada ciudadano y partido decida. Nosotros no vamos a invitar al abstencionismo, no vamos invitar a no votar, pero tampoco vamos a exhortar, como en noviembre pasado, a un voto masivo, precisamente por las condiciones difíciles que vive el país”.
En realidad, es absolutamente comprensible que la Iglesia católica tenga esta posición ante las así llamadas elecciones municipales del primer domingo de noviembre próximo, en las cuales los ciudadanos podrán votar pero no elegir. Salvo en algunos pocos municipios del país en los que se reconocerá el triunfo electoral de los candidatos de la oposición, en la gran mayoría de ellos ya el poder orteguista decidió quiénes serán o seguirán siendo los alcaldes y concejales. Y el Consejo Supremo Electoral simplemente dará a conocer las listas de los que van a “ganar” esas elecciones, las cuales le serán enviadas desde las oficinas del partido FSLN, que es también la casa de gobierno y la residencia particular de Daniel Ortega. De manera que aunque el derecho al sufragio y a elegir autoridades públicas de cualquier rango y nivel del Estado sea un derecho humano fundamental e irrenunciable, este solo se puede ejercer “en las condiciones apropiadas, óptimas de una democracia”, como ha dicho monseñor Silvio Báez. Condiciones que no existen en Nicaragua con el sistema electoral espurio, fraudulento y corrupto que Daniel Ortega ha impuesto y que evidentemente no está dispuesto a cambiar y mucho menos a mejorar.
Sin duda que la oposición va a tomar en cuenta el pronunciamiento de la Iglesia católica, antes de aprobar su decisión final sobre participar o no en las elecciones municipales. Una decisión que, a diferencia de la episcopal que es esencialmente religiosa, tiene que ser eminentemente política, equilibrando los intereses con los principios, subordinando lo táctico y coyuntural a lo estratégico y general de la lucha por la reconquista de la democracia en Nicaragua, cuyas batallas fundamentales se tendrán que librar después, más allá de las votaciones municipales del próximo noviembre.
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