WASHINGTON/AFP
El candidato republicano a la Casa Blanca, Mitt Romney, aseguró ayer que no tenía “nada que esconder” sobre sus impuestos, en respuesta a ataques de los demócratas que le reprochan mantenerse discreto sobre cuentas que tendría en el exterior.
En una entrevista concedida a Radio Iowa (centro), Romney aseguró que sus cuentas eran administradas por un gestor y que él mismo no las supervisaba.
“No me ocupo de eso yo mismo. Ni siquiera sé dónde están” esas cuentas, declaró el candidato en una entrevista grabada el lunes pero difundida ayer, en momentos en que la campaña de su rival demócrata Barack Obama lo incita a aclarar su situación fiscal.
Este comprador de empresas en quiebra —que posee una fortuna valorada en 250 millones de dólares— declaró en 2010 ingresos por 21.7 millones de dólares, la mayoría procedentes de sus inversiones, y pagó cerca de 3 millones de impuestos.
Los demócratas aprovecharon, para atacar a Romney, la publicación de un artículo en la revista Vanity Fair según el cual la mayor parte de la fortuna del candidato republicano proviene de una red poco transparente de inversiones en el exterior, de la cual treinta millones de dólares estarían en las islas Caimán.
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