Otros de los servicios que presta de manera gratuita, es de exhibir colecciones en sus salas, y restaurar piezas de cerámica precolombina. Por el momento Kolind no está interesado en realizar exposiciones itinerantes en otros países, porque teme que no retornen o se dañen.
Este valioso tesoro que es la Cerámica del Pacífico de Nicaragua de la Gran Nicoya, ha sido clasificada por sus variantes decoraciones vistas en la cerámica policromada, incisa, modelada, estriada, y esgrafiada, encontrada en los periodos anteriormente mencionados, apunta en sus notas el arqueólogo Frederick Lange.
Por su parte investigaciones de Colin Renfrew y Paul Bahn, anotan que la cerámica lisa pudo conservar la misma forma durante varios siglos, lo que cambió más rápidamente fue su decoración, más que su forma.
El Museo de la Cerámica Precolombina, ha estado trabajando con asesoría del Instituto Nicaragüense de Cultura, y la delegación del Ministerio de Educación en Granada; también mantienen relación con el Museo de Cerámica de Costa Rica, y el Instituto de Arqueología Centroamericana, ubicado en Calgary, Canadá.
Para las visitas al museo puede llamar al teléfono (505) 552-7614. Horarios de atención de lunes a sábado: 8:00 a.m. – 5:00 p.m. Entrada gratuita.
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Arnulfo Agüero
Unas siete mil piezas de cerámica que datan de hace 2500 años hasta la llegada de los españoles en el siglo XVI, y que pertenecen a los periodos Orosí, Tempisque, Bagace, Sapoá, y Ometepe, forman el gran inventario del Museo de la Cerámica Precolombina, en Granada.
“Este existe porque el nicaragüense necesita conocer las culturas de sus antepasados y se sienta orgulloso de su identidad”, explica el coleccionista danés Peder Kolind su fundador.
Desde su fundación en el año 2005, con 2,000 piezas, ha sido visitado por turistas de 50 países del mundo, entre historiadores, investigadores, banqueros.
El antropólogo Oscar Pavón Sánchez, valora que este museo se ha especializado en colecciones de cerámicas precolombinas, las más importantes de Latinoamérica; otro de importancia es el museo El Ceibo de Ometepe con cerca de dos mil piezas de cerámicas, esculturas y monedas.
Estas provienen de la región de la Gran Nicoya del Pacífico de Nicaragua, y de Guanacaste al norte de Costa Rica. Su mapa marca sitios como Malacatoya, Santa Isabel, Los Ángeles en Ometepe, Rivas, y de otros lugares del país.
En la página web, se registran otras colecciones privadas y de los municipios. Su finalidad, aclara el arqueólogo, es presentar además de la información de mí museo, el inventario global de la artesanía precolombina de Nicaragua.
“Todas estas piezas están debidamente registradas en el Instituto Nicaragüense de Cultura (INC), y cada una cuenta con su ficha, lo que viene a ser un material muy interesante para los investigadores”, señala Kolind.
830 EXPUESTAS
Para mantener el interés se realizan exhibiciones trimestralmente sobre temas específicos de su historia, población y costumbres, del grupo étnico de la Gran Nicoya en el siglo XVI, como los Chorotegas, Nicaraos, Sutiaba y Matagalpas.
Del primero de julio al 30 de septiembre están en exposición 830 piezas, con el tema Las Pinturas Naturales de la Cerámica Indígena (de 500 antes de Cristo a 1550 después de Cristo). Se podrán ver técnicas de elaboración como el modelado, moldeado, decorado, pulido y quemado.
En estos períodos precolombinos pintaban con arcilla, insectos y minerales, los que aplicaban en códices, cerámicas, estatuillas, murales; y tintes provenientes de plantas para pintar las telas.
Las primeras cerámicas quemadas en horno eran de color rojo o “engobe”. Estos variaban a negro, blanco y anaranjado. Por ejemplo la tipo Bocana era de dos colores, decorada con bandas rojas, en ocasiones con negro.
El Usulután Negativo, del 500 a.C. al 300 d.C., presenta un engobe entre naranja y café. En nuevos periodos cambian, la cerámica Tola Tricromo es blanca sobre rojo, y son del 300 d.C. al 800 d.C. Es probable que este tono provenga de la arcilla blanca de los yacimientos de Somoto.
Estas cerámicas del policromo datan del 800 d.C. al 1550 d.C., una de esas conocidas es la cerámica Pataky Policromo. También nos podemos encontrar con la tipo Vallejos, del 1350 a.C. al 1550 d.C., en ella podemos ver el uso del color gris. Lo interesante es que aparecen altorrelieves con figuras de animales silvestres, como monos, tigres, tortugas, y conejos.
Estos y otros temas han sido publicados en la revista Mi Museo y Vos, y en el catálogo Cerámica Prehispánica del Pacífico de Nicaragua, bajo la edición de Nora Lacayo, donde encontramos interesantes artículos de los antropólogos Goeffrey McCafferty, Oscar Pavón, Jorge Zambrana, entre otros.
LAS SALAS DE EXHIBICIÓN
A la fecha posee un inventario de más de siete mil piezas, y más de 20 mil fragmentos, unas compradas y otras recibidas en donación, revela Kolind. El 4 de diciembre del 2005 abrió sus puertas con una colección de 2,000 piezas.
El Museo cuenta con cuatro salas principales donde se exhiben vasijas, estatuillas, tazas policromas, escudillas, jarrones, ollas, incensarios, tazas del lago negro modelado, tazones esgrafiados.
Cuchillos de sílex y jasped, puntas de lanzas, collares, ollas del periodo Sacasa estriado. En dos corredores del museo se ven urnas funerarias, metates, y ollas grandes. También hay una sala de conferencia donde se proyectan vídeos alusivos a las cerámicas en sus diversos periodos y utilidades.
Existe una buena colección de urnas funerarias tipo Sacasa estriado donde eran sepultados los indígenas con sus ofrendas, y otros tesoros, según sus creencias, artefactos para vivir “la otra vida”.
También pueden verse más de 150 pequeñas figuras precolombinas con ojos “achinados”, lo que induce a pensar en posibles conexiones con antepasados provenientes de países asiáticos que emigraron a estos territorios, comenta el coleccionista Kolind.
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