Serena Williams celebra con su trofeo de campeona que ganó este sábado en la final femenina de Wimbledon. LA PRENSA/AP/Kirsty Wigglesworth

En la cúspide

Serena Williams había caído al punto más bajo de su carrera tenística en 2011, cuando pasó horas sin salir de casa, agobiada por una deprimente serie de problemas de salud que la llevaron al hospital en varias ocasiones y que la alejaron de las canchas durante diez meses.

Wimbledon/AP

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La espera de 76 años por un campeón británico en Wimbledon terminó ayer. Al menos en los dobles de hombres. El británico Jonathan Marray y el danés Frederik Nielsen derrotaron 4-6, 6-4, 7-6 (5), 5-7 (5), 6-3 al sueco Roberto Lindstedt y el rumano Horia Tecau en la final de dobles.

Marray es el primer hombre británico que gana un título de dobles en Wimbledon desde 1936.

Hoy, Andy Murray puede poner fin a la sequía británica en sencillos, que también es de 76 años, cuando enfrente a Roger Federer en la final de hombres.

El abuelo de Nielsen, Kurt, perdió las finales de sencillos de Wimbledon en 1953 y 1955.

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Serena Williams había caído al punto más bajo de su carrera tenística en 2011, cuando pasó horas sin salir de casa, agobiada por una deprimente serie de problemas de salud que la llevaron al hospital en varias ocasiones y que la alejaron de las canchas durante diez meses.

Pero el mejor punto en la carrera de la estadounidense parece haber llegado este sábado, en la Cancha Central de Wimbledon, donde Williams se dejó caer de espaldas sobre el césped, cubriéndose la cara con las manos. Está de regreso y es otra vez campeona de un torneo del Grand Slam.

Su saque es mejor que nunca, su férreo carácter sigue ahí. Williams lució dominante al principio y al final del partido, para superar 6-1, 5-7, 6-2 a la polaca Agnieszka Radwanska y ganar por quinta vez Wimbledon.

Además, se apoderó de su 14 título de un Grand Slam, tras una sequía de dos años. “Recuerdo que estaba en un sofá y no salía en todo el día o en dos días… solo rezaba y decía, ‘no puedo más, he pasado por mucho. Quiero salir de esto’”, recordó Williams, exnúmero uno del escalafón mundial, que cayó al puesto número 175 después de sucumbir en la cuarta ronda en el All England Club, el año pasado, en su segundo torneo desde que había regresado.

“Venir aquí y ganar ha sido asombroso. Ha sido una travesía increíble”, comentó Williams. “Me sentí increíble. Me sentí muy bien físicamente durante todo el torneo, así que creo que es el comienzo de algo fabuloso. Espero que así sea”.

Todos los problemas a los que debió sobreponerse Williams explican sus lágrimas durante la ceremonia de premiación.

También dejan claro por qué se abrazó tan emotivamente con sus padres y con su hermana mayor Venus, quien también ganó Wimbledon en cinco ocasiones.

Las dos hermanas, que aprendieron a jugar tenis en canchas públicas en Compton, California, han ganado 10 de los últimos 13 trofeos en Wimbledon.

Poco después de ganar Wimbledon en 2010, Williams sufrió cortaduras en los pies al pisar vidrios en un restaurante en Alemania. Requirió dos cirugías en el pie derecho. El mismo problema le ocasionó coágulos de sangre en los pulmones.

Para ello, tomó anticoagulantes, pero esos medicamentos generaron a su vez una acumulación de sangre en el vientre, que requirió otra intervención quirúrgica.

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COMENTARIOS

  1. El Observador
    Hace 14 años

    Bravo por Serena, es digna de admiracion!

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