La internet es calificada como la plaza pública del siglo XXI, por ser el lugar donde más y cada vez más converge e interactúa la gente de la época actual con sus opiniones y expresiones de toda clase. Sin embargo, para que pueda cumplir de manera real y efectiva la función de plaza pública mundial, la comunicación por medio de internet tiene que ser libre y por lo tanto debe ser protegida por la norma general de la libertad de expresión, consagrada en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, que dice textualmente:
“Artículo 19. Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.
Precisamente, declarar la libertad de expresión por medio de internet como un derecho humano fundamental, es lo que ha hecho esta semana el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU), al aprobar una trascendental resolución en la que se consigna que “los derechos que se aplican en forma tradicional, en particular la libertad de expresión, deben estar protegidos también en internet, a través de cualquier medio e independientemente de las fronteras”.
Es procedente mencionar que esta histórica resolución que integra la comunicación por internet al ámbito de la libertad de expresión establecida en la Declaración Universal de Derechos Humanos, fue propuesta originalmente por Suecia, después se sumaron a ella 30 países como auspiciadores y finalmente otros 55 lo hicieron como patrocinadores. Y lo más importante es que se logró vencer la oposición de países con gobiernos autoritarios muy influyentes, como China, Rusia, Cuba y Venezuela, de manera que la resolución del Consejo de Derechos Humanos de la ONU del jueves de esta semana fue aprobada por consenso de sus 47 miembros permanentes, con el respaldo de los representantes de 83 países que estuvieron presentes en la histórica reunión celebrada en Ginebra, Suiza.
Por supuesto que el consentimiento de los gobiernos autoritarios y totalitarios para que se aprobara esta resolución, que incorpora la libertad de expresión por internet al catálogo de los derechos humanos universales, no significa ni garantiza que la van a respetar. Todos los gobiernos de esos países, inclusive los más criminales como son los de Siria y Zimbabwe para citar dos ejemplos, pertenecen a las Naciones Unidas y están comprometidos a acatar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, pero no la respetan y no pagan nada por eso.
Sin embargo, al incluirse la libertad de expresión por medio de internet en el elenco de los derechos humanos universales, con carácter jurídico vinculante, por lo menos se podrá contar con una base institucional para denunciar con más consistencia los atropellos de los regímenes autoritarios y despóticos contra este derecho esencial e irrenunciable de las personas de todo el mundo.
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