Washington/EFE
El índice de desempleo en Estados Unidos se mantuvo en el 8.2 por ciento durante junio, según informó el Gobierno, con un dato que, cuando faltan solo cuatro meses para las elecciones, aumenta la presión sobre el presidente y candidato a la reelección, Barack Obama.
El Departamento de Trabajo señaló que durante el mes pasado el sector privado tuvo una ganancia neta de 84,000 empleos, en tanto que el sector público perdió otros 4,000 puestos de trabajo. La ganancia es muy inferior a lo que esperaban los analistas.
“La economía ha estado añadiendo puestos de trabajo en el sector privado durante veintiocho meses consecutivos para un total de 4.4 millones de empleos en el período”, afirmó, no obstante, en una declaración el presidente del Consejo de Asesores Económicos de la presidencia, Alan Krueger.
En el mismo período el sector gubernamental ha perdido casi 600,000 empleos y continúa perdiéndolos como resultado de los presupuestos austeros promovidos, a nivel federal, estatal y municipal, especialmente en las legislaturas con mayoría republicana.
“El empleo crece pero no al ritmo suficiente, teniendo en cuenta el déficit causado por la recesión”, que concluyó hace tres años, añadió el funcionario.
El virtual candidato presidencial del Partido Republicano, Mitt Romney, calificó como “inaceptable” la tasa de desempleo y sostuvo que “las políticas del presidente (Barack Obama) claramente no han dado buenos resultados”.
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