Buenos Aires/AFP
Los exdictadores argentinos Jorge Videla (1976/81) y Reynaldo Bignone (1982/83) fueron condenados ayer a 50 y 15 años de cárcel, respectivamente, por un plan sistemático de robo de bebés, hijos de detenidas-desaparecidas, aunque ambos deberán seguir cumpliendo sendas penas a prisión de por vida.
La sentencia fue leída por la presidente del tribunal, María Roqueta, ante una sala colmada y en presencia de Estela de Carlotto, líder de la organización humanitaria Abuelas de Plaza de Mayo, quien expresó que la embargaba “un sentimiento de satisfacción porque el fallo confirma y aclara que hubo en Argentina un plan sistemático para el robo de bebés”.
“El Tribunal entendió que Bignone tuvo una participación menor por haber actuado en el final de la dictadura”, manifestó Alan Iud, abogado de Abuelas.
Unos 500 niños fueron robados por militares, policías o allegados durante la dictadura, según Abuelas de Plaza de Mayo, cuya presidente aún busca a su nieto Guido, hijo de Laura Carlotto, ejecutada sin juicio cuando estaba desaparecida y cuyo cadáver fue devuelto a la familia. A la fecha, 105 niños han recuperado su identidad, por la labor de Abuelas.
Centenares de familiares de las víctimas, nietos recuperados por Abuelas y activistas humanitarios festejaron el veredicto con gritos y cánticos, en medio de escenas de llanto y desahogo por tantos años de espera de justicia, frente a una pantalla gigante en la puerta de los Tribunales.
Por el sistema de sustracción y cambio de identidad de menores hubo otras sentencias a diferentes penas de cárcel contra exjerarcas y agentes de la dictadura (1976-1983), entre ellos un médico militar que operaba de partero en las maternidades clandestinas del régimen.
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