Cenizas y semillas

Por medio del correo electrónico nos han enviado un artículo escrito por el expresidente del Uruguay, Julio María Sanguinetti, titulado “Cenizas de ayer, semillas de futuro”, el cual fue publicado en el periódico argentino La Nación, de Buenos Aires, el uno de febrero del corriente año.

Sanguinetti hace en ese artículo un profundo e ilustrado análisis de la situación política actual de América Latina, que incumbe a Nicaragua, pero lamentablemente no lo podemos publicar por respeto al derecho de propiedad intelectual. Sin embargo, podemos extraer de dicho artículo algunos párrafos fundamentales para compartirlos con nuestros lectores, pues bien vale la pena hacerlo.

Dice el estadista y periodista uruguayo Sanguinetti que, “votamos en todos lados, pero nuestro sistema es más frágil de lo que parece. Se desvaneció el militarismo de la Guerra Fría que venía del Norte; ahora acechan nuestros propios fantasmas. La prosperidad afianza gobiernos, instala el reeleccionismo y excita la tentación populista, solo posible cuando hay dinero. Se ganan muchas elecciones usando abusivamente los recursos del Estado, con un clientelismo que ya ni siquiera ofrece empleo como antes, sino que da dinero y amarra conciencias. Se habla pomposamente de ‘transferencias condicionadas’, los organismos internacionales los bendicen, pero la dádiva se entrega y la condición no se cumple. Estadísticamente, hay un indigente menos, aunque bien sabemos que no ha adquirido la posibilidad de sustentarse por sí mismo. Si se le quita la prebenda, se cae de nuevo. Y su hijo se cría mirando un padre que no trabaja. No es un trabajador desocupado. Es un mendigo presupuestado. Por supuesto, esta afirmación no integra el nuevo vocabulario progresista, pero si imaginamos que esos nuevos latinoamericanos podrán competir con los esforzados chinos, productos de la moral confuciana, estamos fuera de este mundo”.

“La tentación populista corroe la democracia —sigue diciendo Sanguinetti—. La prensa trabaja amenazada en demasiados países: Venezuela, Ecuador, la Argentina. Las Constituciones se estiran como un bandoneón para hacerles decir lo que quieran”.

“El mundo marxista se derrumbó —agrega el estadista uruguayo—; no obstante, su discurso sigue vivo. Son las ‘utopías regresivas’ de que ha hablado desde hace años Fernando Henrique Cardoso. La filosofía liberal triunfó en el mundo, diseminó la idea de la libertad, pero se la descalifica reduciéndola a un esquematismo adherido a algunas políticas antiestatistas que hicieron mucho daño por invocarla. La socialdemocracia, la democracia cristiana, en Europa, fueron justamente el desarrollo moderno del liberalismo y si hoy allá está en problemas fue por la demagogia que contagiaron el populismo y un socialismo equivocado. En Alemania o Suecia, donde los gobiernos fueron serios, no hay quiebra”.

Sanguinetti termina su extraordinario artículo advirtiendo que “nadie sabe cómo será el futuro lejano. Como decía Albert Camus, la mayor generosidad con el futuro es darlo todo al presente. Y ello no se hará distribuyendo pobreza, sino creando riqueza intelectual, ensanchando la libertad, oteando el horizonte de lo nuevo, compitiendo y haciéndolo con los mejores, mirando el mundo y no nuestro ombligo. Distinguiendo las cenizas del pasado de las semillas del porvenir”.

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