DAMASCO/AFP
El jefe de los observadores de la ONU en Siria, el general Robert Mood, criticó ayer con un tono poco habitual a la comunidad internacional. “Hay demasiadas conversaciones en los hoteles de lujo, en agradables reuniones, mientras que se hace muy poco para avanzar y detener la violencia”, afirmó en Damasco.
El general Mood, jefe de los observadores que se vio obligado a suspender su misión en Siria por la violencia, expresó su decepción frente al inmovilismo en que se encuentra el caso sirio y criticó las reuniones estériles en busca de una solución cuando ya han transcurrido casi 16 meses desde que inició la violencia.
El general reconoció no obstante la dificultad de las negociaciones, estimando que la reunión del 30 de junio en Ginebra, entre los cinco miembros del Consejo de Seguridad (Estados Unidos, China, Rusia, Francia y Gran Bretaña) así como Turquía y algunos países árabes, en la que se alcanzó un consenso para que se instaure un gobierno de transición era “el mejor resultado posible de cara a una solución pacífica para el pueblo sirio”.
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