Edgard Rodríguez
El muchacho vacilante de las ocasiones anteriores, se transformó dramáticamente el lunes, en un lanzador enérgico, con gran presencia sobre el box y un formidable comando sobre sus disparos.
En realidad, era el mismo Erasmo, el de repertorio amplio y deseoso de probar que está listo para las Mayores, pero usó sus recursos de un modo distinto, con más precisión y mayor inteligencia.
Solo así se puede realizar un trabajo de la magnitud del que hizo Ramírez contra Oakland el lunes, cuando sujetó a los Atléticos en tres hits, un jonrón, y 10 ponches en ocho entradas, aunque perdió 1-0.
“No había nada más que pudiera hacer Ramírez por Seattle. Casi estuvo perfecto. Y lo que debió ser su primer triunfo, significó un segundo revés, aunque ahora injusto”, escribe Geoff Baker.
El columnista del Seattle Times, al igual que Larry Larue del News Tribune, coinciden en señalar que la clave de Erasmo fue su control. Ahora fue capaz de lanzar bajo, mezcló bien y estuvo adelante en el conteo.
FanGrahps muestra también que a diferencia de sus salidas anteriores ante Arizona y San Diego, Ramírez fue menos predecible ahora. En los juegos anteriores, el 73 por ciento de sus envíos fueron rectas. El lunes solo el 50 por ciento de ellos.
En las faenas anteriores, cuando tuvo a Jesús Montero como receptor, Erasmo abrió con recta en el 50 por ciento de las veces. El lunes, con Miguel Olivo detrás del home, solo el 38 por ciento.
“No intenté ser muy fino como en otras noches, en las que traté de ir a las esquinas y me compliqué. Ahora solo lancé, fui agresivo y seguí al receptor”, dijo Ramírez. Y quizá eso explique su salto.
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