Cartas al Director

De espías y espiados

Qué alboroto se ha armado alrededor del supuesto espía colombiano descubierto en nuestro país: se activan las estrategias militares para desactivar cualquier intento de ejecución de los posibles planes del supuesto país enemigo; se lleva a corte militar y se condenan a dos soldados acusados de colaborar con el espía; se tejen un montón de hipótesis sobre las causas del espionaje: es por lo de las islas San Andrés dicen unos, es para desestabilizar dicen otros; el jefe del Ejército se llena la boca con autoadulaciones por el descubrimiento del intruso, y así muchas cosas más.

Qué lástima que no se comprenda que de ser ciertas estas aseveraciones, este acto es la respuesta normal de todo país que se siente ofendido con la actuación del país al que supuestamente espían. ¿Cómo reaccionaría usted si como presidente ve a su homólogo compartiendo con la guerrilla que tanto daño le ha causado a su pueblo?, ¿qué sentiría si por boca de su mismo homólogo se entera de que se le está brindando a estos asesinos la hospitalidad en este país para que los “hermanos” puedan agarrar fuerzas mientras huyen de la justicia?, ¿qué sentimiento le embargaría si descubre que además se les está dando cédulas de identidad para que puedan burlar más fácilmetne la justicia no solo de su país, sino del mundo?

En lo personal considero que esta reacción ha sido de las más lógicas y al mismo tiempo de las más pacíficas. Yo no escuché al presidente de Colombia, Álvaro Uribe, reclamar fuertemente a nuestro ilustre presidente por brindar todos esos beneficios a guerrilleros de las FARC que se paseaban, y posiblemente lo hagan cada día en mayores cantidades, por nuestro país.

Por otro lado el Ejército, corre como un ratón loco aparentando su interés en que nuestra soberanía no sea mancillada. Si quisieran de verdad defender la soberanía nicaragüense hubieran intervenido cuando una bola de delincuentes de saco y corbata violó nuestra Constitución para permitirle a un ignorante seguir corriendo como candidato a presidente, hubieran actuado cuando este candidato en contubernio con sus empleados del Consejo Supremo Electoral (CSE) se robó las elecciones y tomó nuevamente posesión como si nada hubiera pasado. Ese es el papel del Ejército, defender la soberanía y la Constitución no solo de fuerzas extranjeras, sino de fuerzas internas, y paradójicamente estas fuerzas internas son las que espían a su gusto y antojo a todos los nicaragüenses, si no ¿cómo va a saber el CSE quién es chamuquista, danielista o partidario de otra ideología para entregarles o retenerles sus cédulas?, ¿cómo va a saber la Corte Suprema de Justicia la ideología política de cada individuo para de esa forma hacer justicia de acuerdo con las orientaciones “divinas”? Es la verdad y no podemos obviarla.

Francisco Javier Gutiérrez Lagos

A merced de la delincuencia

El Somoto de los tiempos actuales lo mantienen embestido por la delincuencia. Casi a diario se cometen delitos; la “seguridad ciudadana”, de la cual se hace mucho alarde, no existe, y la población vive a merced de la violencia acreditada. Los barrios once, dieciocho, y veinte son los más temidos por la propagación del delito, pues para mala suerte de Somoto, partiendo de las altas estadísticas en lo que a hechos de sangre se refiere, poco hace falta para alcanzar los niveles pavorosos del “crimen organizado” que ya tiene una pujante presencia en este país donde el valor por la vida humana se va extinguiendo dejando a su paso los agravantes que ello genera, para perjuicio de la paz social, repetidamente violentada y subestimada en su edificante función.

En Somoto todo sinónimo de tranquilidad se ha perdido, en vista de que la delincuencia se ha vuelto “otro poder”, sin darle a esta última una guerra abierta para combatirla, y por efecto lógico exterminarla. Pero ¿cuál es la consecuencia? Indudablemente que la ausencia de justicia; el poco interés en la aplicación de la ley, y si la “aplican”, su aplicación misma es un remedo de “justicia” que a nadie convence. La justicia simbolizada por una balanza sostenida por las manos de una dama vendada, es únicamente un mito, ya que se vuelve ciega donde conviene aplicarla, y “generosa” donde hay intereses que proteger.

Quiérase, o no, pero en tiempos de Somoza, y no trato de defenderlo, porque no me interesa, pero la verdad no se puede negar, en esas épocas en Somoto no se registraba la delincuencia que hay ahora. La Guardia Nacional con su equipo de patrullas se encargaba de cuidar la población de día, y de noche, y esa extrema vigilancia impedía hechos de sangre escandalosos como los que hoy acechan a esta cuidad, y le restan como efecto negativo toda apertura de paz, y de tranquilidad que pone al descubierto los indudables peligros que se viven constantemente sin hallar una positiva solución al problema apuntado. Sin embargo, con los supuestos “cambios” que el Gobierno de “Reconciliación, y Unidad Nacional” ha traído, la situación en esta ciudad no es del todo agradable, ya que la delincuencia cada día aumenta porque los tribunales de la justicia ordinaria son del todo sandinistas, y en tales condiciones la aplicación de la ley brilla por su ausencia.

Desgraciadamente en Nicaragua la Justicia, si así se le puede llamar, tiene color político, y por esa enorme falla, los mismos tribunales comunes representados en jueces, y magistrados, se vuelven parciales, huérfanos de conciencia, y por eso no son, ni pueden ser confiables a los ojos de la sociedad, de esa parte medular de la población que a diario la hacen vivir la monstruosa pesadilla de las injusticias.

Hugo Ramón García, periodista de Somoto

Pérdida de léxico

Hoy en día la población nicaragüense se interesa más por estar informada acerca de todos los acontecimientos de índole social, político, religioso, económico, médico-científico e incluso deportivo, de una manera clara, ordenada y objetiva, utilizando todos los medios que la tecnología hoy en día nos ofrece, pero lastimosamente, algunas notas informativas utilizan un lenguaje no apto, innecesario y la mayoría de las veces insultante, esta forma inapropiada de información va desde expresiones verbales incoherentes, hasta escritos de contenido obsceno, dejando en duda el profesionalismo de los informantes.

Algunos medios de comunicación televisivos lo hacen para elevar los niveles de audiencia o porque creen que son “graciosos”, pero lo seguro es que atacan fuertemente al léxico nicaragüense contribuyendo a la pérdida de este o peor aún, que los niños y adolescentes utilicen estas palabras como si fueran correctas y propiciando que se deje una imagen no grata de nuestro país a nivel internacional.

Wilmer J. Zeledón Norori, estudiante de medicina general

La última cena

Todo ha sido preparado la mesa en su lugar, la comida a su punto, el mantel largo, el pan y el vino. El invitado de honor se sienta rodeado de sus fieles que lo cuidan constantemente. Todos brindan por la salud y la prosperidad y el buen venir.

Cuando llegó la hora para despedirse, el invitado de honor espera un beso en la mejilla, pero en vez de eso recibió un fuerte abrazo del anfitrión.

Desciende el invitado de honor en la avenida que va rumbo a la ciudad, en donde una patrulla de soldados asaltan su vehículo y lo matan y a todos los que van con él.

Murieron aunque presintieron todo el tiempo lo que iba a suceder.

Esta traición a Sandino ha sido un punto negativo en la historia de Nicaragua, que ha sobrevivido años de años y no se olvidará jamás.

Rosabel Burch Martínez, West Palm Beach, Florida

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