Francisco Xavier Aguirre Sacasa

Los hispanos y las elecciones norteamericanas

El 6 de noviembre los Estados Unidos celebrarán elecciones generales. Sus ciudadanos elegirán a un presidente y su fórmula, a 33 senadores y a todos los 435 miembros de la Cámara de Representantes. También elegirán a 11 gobernadores y un número grande de alcaldes.

Naturalmente, la contienda más visible será para la presidencia. Según la mayoría de las encuestas, esta será una elección reñida entre Barack Obama, el actual presidente, y un demócrata, y Mitt Romney, su contrincante republicano.

El 21 y 22 de junio Romney y Obama, respectivamente, hicieron una peregrinación a la convención de NALEO, un grupo que aglutina a funcionarios hispanoamericanos. Van en busca del voto latino. Según el censo del 2010, los hispanos son la minoría más grande de los Estados Unidos. Suman 47.4 millones personas, el 16 por ciento de la población de la Unión Americana. De estos, aproximadamente el 60 por ciento son ciudadanos facultados para votar.

Tradicionalmente, el voto latino ha favorecido al Partido Demócrata, pero no tan abrumadoramente como, por ejemplo, el voto negro. Más del 85 por ciento de los morenos han favorecido consistentemente a los demócratas en las últimas décadas. En las elecciones del 2004, sin embargo, George W. Bush obtuvo el 40 por ciento de los votos hispanos.

¿Cuán importante será el voto hispano en 2012? Recordemos que en Estados Unidos el presidente y vicepresidente no son electos directamente por el voto popular. Son seleccionados por la mayoría de los 538 votos electorales que depositan los miembros del colegio electoral que representan a los 50 Estados del país y el Distrito de Columbia. El número de votos electorales se divide conforme a la población de cada Estado. Y para ganar, el candidato presidencial necesita un mínimo de 270 votos electorales.

Entrando en materia, en las elecciones de 2008, el presidente Obama obtuvo el 67 por ciento del voto hispano. Su contrincante, el senador John McCain, captó el 33 por ciento. Obama logró atraer el 77 por ciento del voto hispano en California, el premio mayor con 55 votos electorales. Ganó también el 60 por ciento del voto latino en Arizona, el Estado donde reside el senador McCain. Y en una gran sorpresa, logró el 57 por ciento del voto en la Florida, en donde votantes hispanos habían tradicionalmente apoyado a los republicanos. Sin duda, el voto masivo de hispanos para Obama contribuyó a la victoria holgada que obtuvo en 2008.

Viendo hacia noviembre, aproximadamente un nueve por ciento de los votantes serán hispanos. Y de los 50 Estados, 11 son considerados campos de batalla en donde ambos candidatos tienen la posibilidad de ganar. Estos 11 Estados tienen un total de 123 votos electorales o 45 por ciento del número mínimo de los 270 votos electorales que se necesitan para ganar. De estos 11, nueve son Estados que George Bush ganó en 2004, pero que Obama logró conquistar en 2008. En estos 11 se ganará —o perderá— la elección. Los otros 40 Estados no están en juego por la posición hegemónica de uno de los dos grandes partidos en cada uno de ellos. Por ejemplo, California y Nueva York son Estados sólidamente demócratas y Texas y Georgia son sólidamente republicanos.

Afinando más los números, en cuatro de los 11 Estados peleados —la Florida, Colorado, Nevada y Nuevo México— hispanos constituyen más del 20 por ciento de la población. En Nuevo México, por ejemplo, latinos son el 46 por ciento de la población, el porcentaje más elevado de la Unión Americana. Y en la Florida, con sus codiciados 27 votos electorales —el cuarto número más elevado de los 50 Estados— los latinos conforman el 23 por ciento de la población. O sea que el voto latino podría ser decisivo en esos cuatro Estados que cuentan con un total de 46 votos electorales, o el 17 por ciento de los que necesitaría el ganador para alcanzar el número mágico de 270 votos electorales necesarios para ganar.

Visto de esta manera, se pudiera concluir que el voto hispano no es decisivo. Pero esto sería una equivocación. Si estos comicios resultan ser tan cerrados como las encuestas señalan, los hispanos podrían hacer la diferencia. Veamos lo que pasó en la Florida en 2004. Ese año Bush obtuvo el 56 por ciento del voto hispano y ganó el Estado y la presidencia. En 2008, Obama sacó el 57 por ciento del voto hispano y se llevó a la Florida y la presidencia. Y sin el voto latino en 2000, Bush hubiera perdido la Florida y la elección en que, por cierto, Al Gore obtuvo más votos populares, pero perdió la Florida por 537 votos. Conclusión: el voto hispano cuenta. Por eso las visitas de ambos candidatos a NALEO.

El autor fue exEmbajador de Nicaragua en EE. UU.

×

El contenido de LA PRENSA es el resultado de mucho esfuerzo. Te invitamos a compartirlo y así contribuís a mantener vivo el periodismo independiente en Nicaragua.

Comparte nuestro enlace:

Si aún no sos suscriptor, te invitamos a suscribirte aquí