Génesis Hernández Núñez
María Milagros López Florián, de 57 años, que vende rosquillas y ropa usada, viajó de Ocotal a Managua para participar como aprendiz en el segundo programa de mentorías económicas de la organización Voces Vitales.
El programa de mentoría económica empareja a empresarias de amplia trayectoria, dueñas de una empresa o con una especialidad específica, llamadas mentoras con líderes emergentes que necesiten mayor desarrollo para su negocio, llamadas aprendices.
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En el caso de López Florián, su mentora será Lizeth Ramírez, de 35 años, originaria de Nandaime y encargada de Productos MiMi, una empresa familiar que elabora rosquillas y pinolillo, vende a nivel nacional y además exporta a Costa Rica y pronto a Estados Unidos.
Durante un período de tres meses, María Milagros y Lizeth, junto con otras 14 parejas de mujeres empresarias, deberán realizar seis encuentros personales en los que las aprendices deben intercambiar conocimientos y realizar tareas que sus mentoras les asignen con el fin de alcanzar uno o dos objetivos concretos para lograr avances en su empresa.
Según María Milagros, ella no sabía nada de Voces Vitales, pero “enviaron invitaciones para empresarias de Dipilto, San Fernando y Ocotal, me seleccionaron y me alegra mucho porque jamás nos habían tomado en cuenta como pequeñas empresarias”.
López Florián es vendedora ambulante en diversos municipios de Nueva Segovia y agrega que “ahora sé que si tengo un sueño lo puedo realizar a través de estas capacitaciones y lo que quiero lograr es tener un local propio para vender mis productos”.
Por su parte, Lizeth, quien fue aprendiz hace seis meses, durante la primera mentoría económica expresó que “estoy nerviosa y a la vez entusiasmada porque ahora podré transmitir todo lo que conocí como aprendiz y lo importante es que María Milagros quiere progresar y quiero ayudarle a cumplir ese sueño que la saque adelante”.
Ana Zavala, coordinadora de Voces Vitales, explica que las empresarias pueden realizar reuniones de trabajo y también formar redes porque “a veces terminan trabajando juntas la mentora y la aprendiz por eso intentamos que los perfiles no sean totalmente diferentes”.
“Lo interesante es que las mentoras no solo le enseñan directamente a sus aprendices, sino que las invitan a su empresa y las apoyan junto con algunos colaboradores de sus negocios, ya sea gente de contabilidad, mercadeo o le brindan contactos para que la aprendiz pueda realizar algún trámite”, concluye Zavala.
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