Roy Moncada
Todos los días los obreros de la Alcaldía de Managua, con la pala y carretón en mano, asisten a los mismos lugares de siempre a recoger los desechos sólidos que un día antes no estaban. Una rutina diaria sin cuartel, que como una batalla, se libra.
El Reparto Schick es uno de esos escenarios críticos. El extremo oeste del colegio Salomón Ibarra es donde la cuadrilla de la comuna todos los días limpia el lugar. El responsable del equipo recolector reconoce que solo ellos retiran basura en 15 puntos del Distrito Cinco “y son tres cuadrillas para la zona”, añade el trabajador del área de limpieza.
Los pobladores de la zona atribuyen el problema a personas que no viven en el barrio.
Este sitio ya está fichado por la comuna; según un miembro de la cuadrilla no se pone “mano dura” por la falta de recursos. Existen multas de hasta tres mil córdobas para quienes crean o alimentan los basureros ilegales, pero no lo controlan por la falta de vigilantes para todas las zonas.
En 2011 a Managua se le clasificó como la ciudad más sucia del país. Además de ser la que más desechos produce, es donde existe menos control del depósito de esta. El año pasado la Alcaldía invirtió 83.1 millones de córdobas solo en la limpieza pública. Según los antecedentes, los cauces y micropresas son los puntos donde abunda la basura.
Ver en la versión impresa las páginas: 4 A