El Banco Mundial rebajó en una décima sus previsiones de crecimiento de América Latina en 2012 al 3.5 por ciento y subrayó la ralentización en las economías de Brasil y el fuerte frenazo de Argentina.
El organismo destacó los “vientos en contra” procedentes de las tensiones en Europa, que han provocado un descenso en los precios de las materias primas y en los flujos de capital en la región.
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