Lucydalia Baca Castellón
Onel Pérez, presidente de la Cámara Nicaragüense de Plantas Exportadoras de Carne Bovina (Canicarne)
LA PRENSA intentó que un representante de los mataderos contestara las mismas preguntas que se les hizo a los ganaderos. Sin embargo, basado en los temas generales que se abordarían en la entrevista, Canicarne a través de su presidente se limitó a entregar por escrito el siguiente texto:
A finales del mes pasado hubo un tensionamiento inusual en las relaciones entre un sector ganadero nicaragüense y la industria cárnica bovina. Digo inusual, porque en la casi generalidad de los casos los objetivos de los ganaderos y los industriales cárnicos son comunes. Lo que sucedió es la eterna controversia que se da en todos los países que tienen un sector cárnico importante. Lo podemos ejemplarizar de una manera extrema, como fue referido amistosamente por una persona en una ocasión durante una reunión de ganaderos e industriales en la que el tema del precio del ganado salió a luz; él dijo: “Los productores ganaderos desearían que les regalásemos los mataderos y los mataderos desearíamos que los ganaderos nos regalen el ganado”.
Afortunadamente el equilibrio de los precios se logra a través de las leyes económicas infalibles de la oferta y la demanda en los países donde existe libre competencia y, por consiguiente, libre mercado, como es el caso de Nicaragua. Deseo insistir que el gremio de la industria cárnica no puede, ni debe negociar o determinar precios, práctica que está prohibida por la Ley de Promoción de la Competencia, lo que implica que cada matadero negocia directamente con su proveedor particular la compra de su ganado, según el volumen, características y su rendimiento en carne, es decir, cuanta mejor calidad, mejor rendimiento en carne.
Debido a la importancia que tiene la exportación de carne bovina en Nicaragua, los precios que se pagan por el ganado son un reflejo de los precios que se reciben por la carne en sus colocaciones en el exterior… El precio de la carne que Nicaragua vende en Estados Unidos tiene una tendencia acelerada irrefutable hacia la baja desde la semana del 12 de abril de este año. Opino que es irracional y una imprudencia retener un producto cuando su precio en el mercado tiene una clara y sostenida tendencia hacia la baja. Las pérdidas pueden ser incalculables. A manera de ejemplo, para los incrédulos, tomemos la experiencia de la crisis del año 2009, cuando el precio de la carne bovina industrial, después de haber subido a uno de los más altos niveles de la historia, se desplomó a menos de la mitad en brevísimo tiempo.
A pesar de esa tendencia acelerada hacia la baja de los precios de la carne industrial, los mataderos nicaragüenses, según sus diversas prácticas de libre competencia, han seguido pagando a los ganaderos entre 70 y 72 córdobas por kilo en canal caliente, o sea el equivalente de unos 3.02 a 3.11 dólares por kilo en canal caliente. En el presente, según Fax Carne, la publicación más prestigiosa del sector cárnico del cono suramericano, el precio que se paga en Brasil por el ganado, que evidentemente es superior al nicaragüense, es de 2.88 dólares por kilo en canal caliente y en el Paraguay de 2.68 dólares por kilo en canal caliente; es decir en Nicaragua se está pagando aproximadamente entre 42 y 86 dólares más por una res que en Brasil y Paraguay…
INCERTIDUMBRE EN LOS MERCADOS
Nicaragua enfrenta problemas de incertidumbre en sus mercados de la carne bovina. En el caso de Venezuela, que en el presente es el principal comprador, los contratos vencen a finales de julio del presente año y la contraparte aún no ha dado respuesta a las solicitudes de negociar los próximos contratos. También hay incertidumbre con los mercados naturales y tradicionales nicaragüenses para la carne, en los que encontramos problemas que llevan casi tres años sin resolverse, como: desde finales del 2010 Honduras no ha extendido más permisos previos de importación, obstaculizando así las exportaciones de carne bovina nicaragüense hacia ese país. No obstante que las plantas ya fueron inspeccionadas y que las no conformidades encontradas fueron resueltas y notificadas por el Ministerio Agropecuario y Forestal (Magfor) oportunamente a la autoridad sanitaria hondureña, los mataderos después de 12 meses de haber sido auditados aún continúan sin ser certificados y autorizados para exportar carne bovina a Honduras. Mientras no se resuelva la eliminación de la subasta para acceder a la cuota de carne de Panamá, continuará el obstáculo para poder exportar a ese país, a menos que se paguen impuestos…
La carne nicaragüense enfrenta además un sinnúmero de costosos desafíos ante el aumento de las medidas sanitarias que exigen los países importadores y que cada día se vuelven más estrictas… De igual manera, el país enfrenta costosos retos para controlar, monitorear y detectar cualquier utilización en el ganado de sustancias nocivas que puedan afectar la salud del consumidor…
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