Por: Mabel Calero
Familiares de Rosa María Enríquez, quien estuvo al borde de la muerte después de dar a luz en el Hospital Regional Santiago, de Jinotepe, esperan la resolución del Hospital Bertha Calderón, donde fue remitida en estado de coma por una fuerte infección y donde supuestamente se le encontró una gasa en los ovarios.
Su esposo, Darwin Narváez, espera que suspendan las licencias a los doctores que atendieron a la joven en el Hospital de Jinotepe y que indemnicen a la afectada.
Enríquez se sometió a una cesárea programada en el hospital jinotepino, al que acusa de negligente, ya que le realizaron un legrado y una operación para sacarle el útero y después de cuatro días no determinaron el foco infeccioso y con pocas probabilidades de vida la remitieron al Hospital Bertha Calderón.
Su madre, Janeth López, afirma que médicos del Bertha Calderón le dijeron que a su hija le acomodaron los intestinos nuevamente y que en sus ovarios tenía un cuerpo extraño que al final determinaron era una gasa.
LA DIRECCIÓN ESPERA
En una carta del Hospital Regional Santiago, el director Franklin Cordero acepta que hubo debilidades en el cumplimiento de normas y protocolos y que no se logró determinar el foco infeccioso de la paciente. Vía telefónica dijo que esperarán la resolución del Hospital Bertha Calderón para tomar las medidas disciplinarias, si así lo amerita el caso.
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