
Henrique Capriles, un abogado de 39 años, de clase media alta, surgió en la escena política como el candidato único para disputar la Presidencia al mandatario Hugo Chávez en las elecciones del 7 de octubre.
Capriles registra hoy su candidatura con el apoyo de la coalición opositora Mesa de la Unidad Democrática, compuesta por unos 20 partidos de izquierda, conservadores moderados y tradicionales.
“En los últimos días, aquí, en Venezuela, me hice la tomografía axial computarizada, me hice la resonancia magnética y no sé cuántos (otros exámenes) (…) y salió todo absolutamente bien después de la operación y de la radioterapia”, indicó en el palacio presidencial de Miraflores.
Chávez explicó que tenía que hacerse el control médico periódico a mitad de mes, pero lo adelantó por su inscripción formal mañana como candidato presidencial en las elecciones de octubre.
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Para el analista político Ricardo Ríos, aunque Capriles está abajo en las encuestas, “la vitalidad que le está poniendo la oposición a la campaña contra la inamovilidad total que va a presentar el candidato (del gobierno) poco a poco va ir mermando esa certeza alrededor de Chávez”.
En un país que tradicionalmente ha sido gobernado por líderes entrados en años, el surgimiento del joven gobernador del estado de Miranda sacudió la política venezolana. El estilo informal y dinámico le ayudó a consolidar un liderazgo que ha contagiado a miles de seguidores y le permitió entrar en los sectores pobres, donde tradicionalmente la oposición no era bien recibida.
Fue el más joven vicepresidente del extinto congreso bicameral en 1999, alcalde del municipio capitalino de Baruta (2000-2008) y miembro fundador y líder del partido humanista Primero Justicia. En el 2004 fue encarcelado cuatro meses por unas manifestaciones violentas en la sede de la embajada de Cuba durante el fallido golpe de Estado del 2002 en Venezuela.
Capriles se encaminó en 2008 a la gobernación del estado Miranda que era controlada por uno de los más estrechos e influyentes colaboradores de Chávez, el teniente retirado Diosdado Cabello (presidente de la Asamblea Nacional), al que derrotó en elecciones regionales.
“El hecho que Henrique le haya ganado a Diosdado Cabello con un trabajo cuerpo a cuerpo en Miranda (…)la gente lo ve como una garantía de que tiene la fuerza para enfrentar nada más y nada menos que a Chávez”, explicó el diputado y compañero político, Julio Borges.
Capriles fue criado bajo la fe de la Iglesia católica, y con una orientación centro-izquierdista. En su afán por romper con la “vieja forma de hacer política”, en la que engloba directamente a Chávez y algunos de sus colegas opositores, el dirigente ha luchado contra lo que considera la “partidización” del país.
Capriles es hijo de una judía ruso-polaca cuya familia huyó de la persecución nazi y de un holandés de origen judío sefardita convertido al catolicismo. Ambos grupos familiares son parte de un próspero emporio empresarial que abarca el sector inmobiliario, de medios de comunicación, industrial y servicios.
Al hablar de su familia, Capriles recurre siempre al recuerdo de su abuela materna Lili Bochenek de Radonski, quien falleció hace ocho años. “Mi abuela era mi mejor amiga. Una persona que leía mi mente como pocas. Me enseñó el mundo”, comentó en una reciente entrevista en una televisora local.
“Mi abuela estuvo en el gueto de Varsovia 20 meses en un sótano para evitar ser asesinada por los nazis. Y aquí hay funcionarios del gobierno que me llaman nazista”, comentó a la prensa. “Eso es como un insulto”, agregó. Sobre sus padres suele hablar con orgullo de las cuatro décadas de unión que mantienen, pero procura mantenerlos alejados de la prensa.
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