Lucydalia Baca Castellón
La amenaza de que no saldría ni “una gota de leche o crema, y ni un pedazo de queso” de Chontales, Río San Juan y la Región Autónoma del Atlántico Sur (RAAS), se cumplió durante el primer día del paro promovido por los ganaderos en protesta por la caída del precio de la leche, que pasó de casi 40 córdobas el galón a menos de 15 córdobas.
En Río San Juan la prohibición incluyó también al ganado en pie. A cerca de 20 camiones cargados con un promedio de 16 reses cada uno que se dirigían a los mataderos se les impidió el paso en el tranque de El Oyate, en el kilómetro 205 de la carretera Acoyapa-San Carlos, frente a la empresa Lácteos La Esperanza.
Detallan que para obtener una libra de queso se necesita un galón de leche y los comerciantes mayoristas que llegan a la zona a comprarlo para abastecer los mercados de Managua pagan entre 8 y 10 córdobas por libra.
Con este precio no recuperan el costo de la leche, ni el pago de mano de obra ni de los materiales necesarios para la elaboración del queso.
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Benjamín Siles, dirigente de la protesta de ganaderos.
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Dicho tranque se ubicó inicialmente en el empalme Pájaro Negro, pero unos 300 hombres se trasladaron frente a la empresa para impedir el ingreso y salida de lácteos de dicha planta.
Según Benjamín Siles —dirigente de la protesta— dicha empresa, propiedad de la familia Umanzor, de origen salvadoreño, es la que más ha afectado a los productores porque fue la primera en bajar los precios.
El paso al ganado, que tuvo que regresar a sus lugares de origen, se está impidiendo en protesta por la baja en el precio de la carne, indicó Siles.
CIFRAS DE LOS GANADEROS
Siles, junto con unos 300 acompañantes, calcula que unos 2,500 productores apoyan la protesta. Afirman que en promedio cada uno da trabajo al menos a diez personas, entre ordeñadores y peones que realizan otras actividades propias del campo. Por lo que al menos unos 25,000 empleos directos estarían en riesgo, según Siles.
Pese a que la semana pasada los dueños de los acopios y queseras artesanales aseguraron tener materia prima para seguir operando con normalidad hasta por dos meses, las seis plantas de origen salvadoreño y hondureño, que son las que acopian casi en su totalidad los 200,000 litros de leche que no se están entregando, tienen paralizadas sus operaciones.
Los productores mantienen su compromiso de no impedir el acopio a las plantas industriales, que han prometido sostener en 36 córdobas el precio del galón de leche.
En el tranque de La Curva durante las primeras horas del paro de ayer se decomisó unas 200 libras de queso y varios baldes de crema a personas que viajaban hacia Juigalpa o Managua. Algunas optaron por desistir del viaje para no perder sus productos. A quienes se les decomisó se les prometió devolvérselos cuando retornen de su viaje.
PRESENCIA POLICIAL
También hay tranques en los empalmes de San Pedro de Lóvago en El Triunfo y Muhan. En todos hay presencia policial, lo mismo que en las queseras y acopios.
En La Curva incluso se presentó una brigada de antimotines. Sin embargo, los agentes se han limitado a observar desde lejos lo que ocurre. En algunos casos desde las hamacas donde descansan.
Walter Lima, presidente de la Asociación de Productores Independientes que lidera la protesta, confirmó que paralelo a los tranques, en Managua, la Federación de Asociaciones Ganaderas de Nicaragua (Faganic) realiza gestiones ante las autoridades de agricultura y comercio, en busca de solución a la crisis.
Pero están conscientes de que el problema podría alargarse, por lo que planean trasladarse a Managua durante el fin de semana para informar sobre el avance de las negociaciones y el desarrollo de la protesta.
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