CIUDAD DEL VATICANO/AFP
La repentina destitución de Ettore Gotti Tedeschi, el presidente del Instituto para las Obras de Religión (IOR), conocido como el Banco del Vaticano, es una señal de las tensiones internas en la Santa Sede, enfrentada al desafío de la transparencia, sobre todo en el sector financiero.
Gotti fue designado en el 2009 por el papa con la misión de que la entidad entrara en la “lista blanca” de países que cumplen las reglas sobre la transparencia, decisión que un grupo de expertos europeos tomará en julio.
La salida de Gotti Tedeschi se produjo en un momento delicado para el Vaticano por la filtración de un centenar de documentos confidenciales e internos del papa y de su secretario privado.
Según las filtraciones publicadas en el libro Su Santidad. Las cartas secretas de Benedicto XVI , de Gianluigi Nuzzi, una verdadera guerra se desató en los últimos meses entre el cardenal Tarcisio Bertone, número dos de la Santa Sede, y el banquero católico por el manejo de las finanzas vaticanas.
Interrogado el miércoles por los fiscales italianos que indagan casos de lavado de dinero, el banquero, simpatizante del Opus Dei, sufrió también la víspera un allanamiento de su casa.
Según el diario La Stampa los magistrados encontraron un “memorial”, un libro lleno de documentos y apuntes del banquero para defenderse de las acusaciones que le costaron el prestigioso cargo. “El memorial puso a temblar el Vaticano”, tituló el rotativo.
Un cuaderno especial se titula Enemigos internos y momentos cruciales , con los que explicaría los problemas y las dificultades para aplicar las leyes contra el lavado de dinero y a favor de la transparencia que había prometido al papa introducir en el IOR, que tiene un patrimonio de 5,000 millones de euros.
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