El Bóer de este año es tan bueno que perdió a Ofilio Castro, el mejor jugador de los que actuaban en la liga, y como si nada, siguió con su ritmo y terminó primero.
Y no es asunto de simpatía o inclinaciones. El Bóer lució como el mejor equipo de la primera vuelta y aparece como favorito para la segunda, que inicia justamente hoy.
Pero eso no es pasaporte al título. La cuenta inicia de cero y el nivel de los rivales es mayor. Los equipos flojos quedaron en el camino. Ahora hay más equilibrio.
Después de una serie dura ante los Leones, por ejemplo, ahora no te espera Madriz o Río San Juan, sino San Fernando o Matagalpa. El margen para el error es casi inexistente en esta vuelta.
Sin embargo, un picheo tan sólido como el del Bóer parece capaz de sobrevivir y brillar incluso ahora. Su ataque es respetable, aunque su infield levanta ciertas dudas.
Álvaro López (12-0 y 1.31), Róger Marín (11-3 y 1.44) y Mario Peña (10-1 y 1.25) es un fuerte trío, pero se les ha unido Danilo Álvarez (5-2 y 1.17) y lo ha hecho mejor.
El bullpen tiene varias opciones, pero Fulvio Delgado y Juan Serrano son los más confiables. Delgado tuvo 4-0 y 2.42. Serrano 0-1 y 2.28, con 14 salvados en 16 chances.
La ofensiva descansa en Juan Carlos Urbina (.333, 7 HR y 45 CI) y Janior Montes (.398 y 28 CI), pero también están Edgard Montiel (.296) y Stanley Loáisiga (.283).
Una ventaja del Bóer es que sus chavalos Jordan Pavón y Javier Robles, saben manejar el bate. Pavón tiene .279 con 24 CI y Robles, .295 con 18 impulsadas.
Julio Sánchez es ahora un mánager más experto, pero consciente también de que tendrá que hilar muy fino.
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