A sus 74 años, con una madurez envidiable. LA PRENSA/EFE/ARCHIVO/STEPHANE REIX

Jane Fonda no se da por vencida

Después de su más decepcionante regreso a la pantalla grande, en 2005 con Monster-in-Law, donde hacía de comparsa de Jennifer López, vuelve como la gran actriz que siempre fue en la producción francesa Et si on vivait tous ensemble, en la que reivindica una vejez digna.

Mateo Sancho Cardiel /EFE

Después de su más decepcionante regreso a la pantalla grande, en 2005 con Monster-in-Law , donde hacía de comparsa de Jennifer López, vuelve como la gran actriz que siempre fue en la producción francesa Et si on vivait tous ensemble , en la que reivindica una vejez digna.

Activista política, pionera del aeróbicos, empresaria millonaria, mito sexual y actriz de amplios registros dramáticos, Jane Fonda había tenido más de siete vidas en 1986, cuando tras una gran interpretación en The Morning After , de Sidney Lumet, sugirió que su carrera en el cine se había acabado.

Con ese filme recibía su séptima nominación al Óscar en 18 años, estatuilla que había conseguido en dos ocasiones (con The Return y Klute ), y con aquella decisión dejaba huérfano al celuloide de uno de sus rostros más vibrantes y expresivos.

Para la legión de fans que siguió echándola de menos 16 años después, su elección para esa vuelta fue más que discutible, pues ejerció de suegra malévola y caricaturesca en una comedia intrascendente al servicio de Jennifer López titulada Monster-in-Law .

Pero ahora, a sus 74 años, con una madurez envidiable, Jane Fonda parece que por fin ha recuperado la forma y el fondo.

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