Ahora hay poco poder

En Nicaragua, Ernesto Ló pez y Pedro Selva han personificado al bateador de poder. Luego vienen los demás.

Edgard Rodríguez

En Nicaragua, Ernesto Ló pez y Pedro Selva han personificado al bateador de poder. Luego vienen los demás.

Selva fue el primer cañón en el beisbol nacional, luego de registrar temporadas de 16, 15 y 16 cuadrangulares en 1971, 72 y 73 respectivamente. Y a pura madera.

Y cuando se saltó al bate de aluminio, lo cual significó una transformación drástica, sus cifras también saltaron. Metió 25 palos en 1975, 28 en 1976 y 25 en 1977.

A la par crecía también el “Tiburón”, quien tras campañas de 8, 13 y 14 en los tres primeros años de la década del setenta, saltó a los famosos 41 y 42 metrallazos en las campañas de 1977 y 1978.

Y mientras Selva salía de circulación, Ernesto siguió haciendo historia, hasta convertirse en el líder de todos los tiempos con 319, que persisten como récord.

Luego ha habido artilleros de mucha fortaleza, como Próspero González, Ramón Padilla o Ariel Delgado, quienes infundieron temor con su poder y cerraron sus carreras con más de 200 palos.

Sin embargo, en la época actual no se dispone de bateadores que hagan caminar la bola largo de forma consistente. Los líderes actuales son Renato Morales y Ramón Flores, ambos con 10.

Aún el año pasado a estas alturas, Danilo Sotelo tenía 19. Este año quedará la duda de hasta dónde habría llegado Flores, (tenía 10 palos en 27 juegos) de no ser suspendido del campeonato.

Entre los artilleros de ahora, Esteban Ramírez y Justo Rivas parecen los más aventajados, pero Dwight Britton (9) y Lenín Aragón (8) tratan de hacerse sentir.

Sin embargo, Selva y Ernesto son una referencia cada vez más distante y alta.

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