Josué Bravo
CORRESPONSAL /COSTA RICA
Con apenas tres lluvias, la polémica carretera fronteriza costarricense empieza a desmoronarse por su improvisada construcción y por ende, amenazan con llevar más desastre al nicaragüense río San Juan.
La televisión local mostró imágenes de la fracasada obra al borde del colapso, que más allá de llevar desarrollo a la frontera, genera daños al medio ambiente, en medio de los señalamientos de corrupción de algunos funcionarios públicos responsables de supervisarla.
Piedras de ríos sedimentadas. Pequeños y grandes charcos con fango difícil para el tránsito peatonal. Deslizamientos de taludes en dirección el río San Juan, enormes paredones con amenazas de colapsar, restos de árboles caídos; es parte de las afectaciones de la obra.
La ruta Juan Rafael Mora Porras, como la nombró la presidenta Laura Chinchilla, tiene serios problemas de drenaje, sin caños a sus costados que faciliten la filtración de aguas y evitar los fangos.
Alguna tubería de drenaje empieza de deformarse, están soterrados y los exagerados cortes de tierra dejaron taludes que amenazan con el colapso.
Costa Rica ha invertido sin estudios previos unos 40 millones de dólares en este proyecto que debió ser emblema.
El Director Ejecutivo del Colegio Federado de Ingenieros y Arquitectos (CFIA), Olman Vargas, consideró que cada kilómetro de carretera o trocha como aquí le llaman, tendría un costo aproximado de 180 mil dólares, por lo cual habrían unos 11 millones de sobreprecio en la construcción e la vía de 160 kilómetros.
No obstante, el Consejo Nacional de Vialidad (Conavi) asegura que adicional a la obra principal se crearon otras rutas de acceso a la trocha, lo que hace que en total se intervinieran 492 kilómetros, lo que llegaría a una inversión total cercana a los 50 millones de dólares.
Lo cierto de todo es que la añorada carretera soberana de Costa Rica, sigue generando polémica, pues el Conavi gastó los primeros 12 millones de dólares (aproximados) a discreción, sin convocar a licitaciones públicas para iniciar la primera etapa del proyecto.
Al inicio de la obra, cuando algunos ambientalistas señalaron la falta de estudios, fueron criticados por funcionarios de gobierno.
“Sin duda, los traidores a la patria son otros. Son aquellos que en nombre de nuestra soberanía saquearon o permitieron saquear (por acción u omisión), no solo al fisco costarricense, sino también, y esto es lo más doloroso, a nuestros recursos naturales, propiedad de la humanidad entera”, criticó el ambientalista de la Unión Norte por la Vida, Edgardo Araya.