Agencias
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Si en cada ocasión que abres el refrigerador tienes que tirar lo que se echó a perder, no estás usando bien este gran invento del hombre moderno. Es muy importante tener el control sobre tus alimentos: en qué fecha los guardaste y cuándo debes consumirlos para asegurarte de que estén frescos y saludables.
Los alimentos perecederos deben ir en la parte inferior del refrigerador y al fondo, no en la puerta, ya que esta parte sufre cambios de temperatura cada vez que alguien la abre.
Por ejemplo, la mantequilla y los huevos deberían ir más al fondo, aun cuando estos tengan asignados compartimentos específicos en las puertas (por cierto, es mejor mantener los huevos dentro de su empaque original, ya que se mantienen más frescos). Por otro lado, la zona más fría del refrigerador es la repisa más baja, por lo que es la ideal para colocar los lácteos.
Los embotellados deben ir en las rejillas de la puerta.
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