MADRID/AP
Barcelona resumió ayer en 90 minutos las virtudes que le han encumbrado bajo la batuta de Pep Guardiola y arrolló al Athletic de Bilbao con claridad, para proclamarse campeón de la Copa del Rey.
Un doblete de Pedro Rodríguez y un gol del argentino Lionel Messi en solo 25 minutos sentenciaron la final antes del descanso y dieron al Barsa la victoria final por 3-0 frente al Bilbao, que jamás encontró la forma de plantar cara al enchufado multicampeón español.
[/doap_box]
Marcelo Bielsa, por su parte, volvió a fracasar con sus aguerridos “Leones” en su segunda final en apenas dos semanas, tras la derrota por idéntico 3-0 frente al Atlético de Madrid en la Liga Europa.
La antesala de la final de Copa en el Vicente Calderón, de Madrid, estuvo marcada por polémicas extradeportivas. Tal y como se esperaba, la mayoría de los 55,000 hinchas que abarrotaban el estadio dedicaron una monumental silbatina al Himno Nacional español.
Barcelona y Bilbao son los equipos más representativos de Cataluña y el País Vasco, respectivamente, dos regiones en las que el sentimiento nacionalista de pertenencia a un territorio independiente de España está arraigado.
La protesta fue una forma de reivindicar ese sentimiento entre parte de las hinchadas.
Cuando empezó a rodar la pelota y habló el futbol, Barcelona inició su monólogo. A los 20 segundos, Messi advirtió con un disparo ligeramente desviado que el parón competitivo de casi un mes no había afectado al hambre de títulos del Barcelona.
Pedro confirmó el dominio azulgrana al aprovechar un rebote en el corazón del área, tras un tiro de esquina para batir a Gorka Iraizoz a los tres minutos de juego.
Lejos de tomarse un respiro, el Barcelona adelantó todavía más las líneas. A los 20 minutos, un pase medido de Iniesta fue aprovechado por Messi para batir con la derecha a Iraizoz para el 2-0.
Cuando los bilbaínos todavía estaban digiriendo el golpe, Pedro enganchó un tremendo disparo desde fuera del área, que entró por la escuadra. Bielsa buscó el revulsivo con dos cambios nada más al comenzar la segunda mitad, pero todo esfuerzo resultó inútil.
Ver en la versión impresa las páginas: 10 B