Los obispos de la Iglesia católica de Nicaragua, monseñor Silvio Báez y monseñor Rolando Álvarez, acompañados por los presbíteros Boanerges Carballo y Víctor Morales, se reunieron el martes de esta semana con periodistas de diversos medios de comunicación “para estrechar lazos de amistad y abordar el uso adecuado de la terminología religiosa en las notas periodísticas”.
La conversación de los representantes de la Iglesia con los periodistas derivó rápidamente a temas noticiosos de actualidad, sobre todo el Código de la Familia que se está aprobando en la Asamblea Nacional y la presión que está ejerciendo la comunidad lésbica y homosexual del país para que se incluya en la ley el matrimonio entre personas del mismo sexo. A esto se oponen de manera categórica la Iglesia católica y otras denominaciones cristianas y religiosas que representan los sentimiento de la mayoría de la población nicaragüense, y lo cual, cabe recordarlo, en el hipotético caso de que fuera aprobado sería inconstitucional porque la Constitución establece en su artículo 72 que el matrimonio y la unión de hecho estable se basan “en el acuerdo del hombre y la mujer”.
Al reiterar la posición de la Iglesia ante la demanda de la comunidad homosexual de que se reconozca como matrimonio la unión entre personas del mismo sexo, monseñor Silvio Báez, arzobispo auxiliar de la Arquidiócesis de Managua y secretario de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, subrayó que “es importante tener en cuenta que no todo lo que es legal de por sí es moral y bueno, como tampoco todo lo que es bueno y moral necesariamente tiene que cristalizar en una ley”.
Por cierto que a ese mismo tema se refirió el editorial de LA PRENSA del sábado 12 de mayo corriente, titulado La Iglesia en defensa de la familia, en el cual sostuvimos el criterio de principios de que la ley, en tanto que disposición del poder público que manda, prohíbe o permite algo, tiene que ser ética y moralmente aceptable.
Como ejemplo podemos señalar que en Estados Unidos, China comunista y otros países la pena de muerte es legal pero no es moral. Matar a una persona por el motivo que sea es inmoral aunque lo permita la ley, porque la vida humana es sagrada e inviolable no solo por una concepción religiosa, sino también de conformidad con los principios y valores laicos, civiles y jurídicos establecidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos.
También el aborto es legal en algunos países, pero es inmoral tanto desde el punto de vista religioso como de la doctrina de derechos humanos, porque la vida comienza “a partir del momento de la concepción” tal como se reconoce en la Convención Americana sobre Derechos Humanos conocida como Pacto de San José.
De manera que tiene razón monseñor Silvio Báez, aunque algunos se rasguen las vestiduras por lo que él ha dicho: no todo lo legal es moral ni todo lo que es moral debe ser objeto de manejo político ni de regulación legal.
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