Violeta Molina/ EFE
Entró por recomendación a Nintendo en 1977, pero su imaginación sin límites ha conseguido revolucionar el entretenimiento, hacer que pequeños y mayores se sientan tentados por los videojuegos y que un personaje bajito, feo y mediocre como Súper Mario sea uno de los héroes más queridos.
El Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades 2012 es el último reconocimiento para el autor de videojuegos como The Legend of Zelda o Donkey Kong e impulsor de la consola Wii. Miyamoto (Kioto, 1952) “se caracteriza por excluir de sus creaciones la violencia y por innovar con programas y formatos que ayudan a ejercitar la mente en sus múltiples facetas”, consideró el jurado del premio.
“No solo es el padre del videojuego moderno, sino que ha conseguido, con su gran imaginación, crear sueños virtuales para que millones de personas de todas las edades interactúen, generando nuevas formas de comunicación y de relación, capaces de traspasar fronteras ideológicas, étnicas y geográficas”, agregó.
La labor del hoy director administrativo general del área de Entretenimiento, Análisis y Desarrollo de Nintendo ha sido trascendental para popularizar los videojuegos y para que estos lleguen a ser considerados activadores mentales, físicos y sociales.
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