CIUDAD DEL VATICANO/AFP
El director, desde el año 2005, de la congregación conservadora Legionarios de Cristo, Álvaro Corcuera, admitió ayer en una carta pública, dirigida a sus miembros, que encubrió por siete años la paternidad de uno de sus sacerdotes, una “negligencia” y un “error” por los que pidió perdón.
2,500
22 países cuentan con la presencia de los Legionarios de Cristo, en los que gestionan 12 universidades.
70,000 miembros laicos forman parte de esta congregación.
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“Tengo que admitir con pena que (…)no fui suficientemente diligente para imponer restricciones adecuadas y asegurar que estas se cumplieran”, escribió Corcuera al referirse al caso del cura estadounidense Thomas Williams, quien sostuvo por años una relación con una mujer con quien tuvo un hijo.
La semana pasada, la congregación religiosa admitió que había sido informada del caso y que había evitado tomar las medidas necesarias, y precisó que Williams se retiraría del ejercicio público del ministerio sacerdotal al menos por un año.
La congregación está en el centro de un escándalo mundial desde hace varios años por el comportamiento de su fallecido fundador, Marcial Maciel, acusado de pederastia y quien mantuvo una doble vida con dos mujeres y varios hijos.
El silencio de Corcuera sobre esa relación, en la que no hubo abuso o hecho criminal, aumenta el desprestigio de la congregación conservadora, que fue considerada por el fallecido Juan Pablo II como un ejemplo de virtud en el mundo moderno.
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