BOGOTÁ/EFE/AFP
Los gobiernos de Colombia y Venezuela afianzaron ayer su lucha conjunta contra las FARC, con la militarización de la frontera entre ambos países, para cercar a los miembros del frente 59 de la guerrilla que el lunes mató a 12 militares colombianos y luego regresó a su base en el país vecino, según las autoridades colombianas.
El ministro de Defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, aseguró en Caracol Radio que el frente 59 “tiene allí probablemente su área base” desde “hace bastante” tiempo, en el estado venezolano del Zulia, vecino al colombiano de La Guajira.
El comandante del Ejército colombiano, general Sergio Mantilla, aseguró que según la información que manejan esa unidad “salió de Venezuela para atacar a los uniformados y posteriormente huyó de nuevo hacia el vecino país”. Además, explicó que él mismo comprobó en la zona del ataque que el cuerpo de uno de los soldados fallecidos se encontraba a 150 metros de los mojones de la frontera.
El ministro Pinzón destacó la importancia de que Colombia y Venezuela se coordinen para “movilizar tropas y ejecutar operaciones militares en esa área”.
“Así como nosotros evitaremos que los grupos utilicen la frontera como un burladero que es (como) lo han venido usando, pues también es importante que otros países eviten la presencia de estos criminales para evitar que se contaminen del terrorismo y del narcotráfico”, sostuvo.
El presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, se comunicó con su par venezolano, Hugo Chávez, en cuanto las autoridades se percataron de que los guerrilleros emprendieron la huida en territorio venezolano, a lo que el Ejecutivo de Caracas respondió con celeridad y voluntad de apoyo.
Según Pinzón, entre el 1 de enero y el 15 de mayo han sido abatidos 15 jefes de diversas columnas de las FARC, gracias a una nueva estrategia militar llamada “Espada de honor”. Las FARC realizaron 2,148 acciones armadas en 2011, lo que representa 10 por ciento más que en 2010, y muestra una tendencia al aumento progresivo, según un informe de la fundación Nuevo Arco Iris.
Desde que el presidente Juan Manuel Santos se reunió con su par, Hugo Chávez, en agosto de 2010, para recomponer los lazos diplomáticos rotos con el Gobierno del expresidente colombiano Álvaro Uribe (2002-2010), las fuerzas de seguridad venezolanas han detenido a narcotraficantes y guerrilleros colombianos. Para Ariel Ávila, coautor y compilador del libro La frontera caliente entre Colombia y Venezuela e investigador de la Corporación Nuevo Arco Iris, la situación que se vive en la zona limítrofe se debe a años de descuido de ambos gobiernos.
Además, según Ávila, tras las muchas disputas entre los dos países persiste “mucha desconfianza”. “Ha habido buenas relaciones entre los mandatarios, pero todavía no entre los Estados”, señaló.
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